En abril del 2009 se celebraba el 60 aniversario de la OTAN y con motivo de este homenaje tuvo lugar la cumbre Estrasburgo-Kehl. Fue entonces cuando se tomó la decisión de enviar a territorio afgano a 40 guardias civiles para formar parte de la misión NTMA (NATO Training Misission Afghanistan). Se trataba de crear un órgano encargado de la formación de la policía afgana, una policía que continuase la labor pacificadora del propio Ejército del país y que fuese cercana al pueblo.
Estos guardias civiles llevan a cabo actualmente una labor de formación que se desarrolla de dos modos. Por una parte trabajan en centros de adiestramiento, como el de Mazar-e-Sharif, donde hay un pequeño destacamento español encargado de enseñar a los reclutas afganos algo tan básico como hacer deporte para, posteriormente, instruirles en actividades militares y policiales. Por otra parte, forman parte de las POMLT, unidades que se despliegan sobre el terreno, que trabajan codo con codo con la policía afgana, puesto en el que se encontraban destinados, en la base de Qala-e-Now, el capitán José María Galera y el alférez Abraham Leoncio Bravo.
El peligro de este puesto es palpable. Se trata de rozarse con los civiles, de convivir muchas horas con policías afganos, y todo ello sin demasiadas garantías.
A las fuerzas de seguridad internacionales, como ocurrió con el asesinato de los guardias civiles españoles, les resulta casi imposible poder detectar a un talibán. De hecho, el capitán Galera y el alférez Bravo llevaban más de cinco meses compartiendo su vida con el hombre que les mató, un chófer que ni siquiera tenía acceso a las armas.
Este es el panorama en el que se encuentran los miembros de la unidad del GAR (con base en Logroño) desplazados a la zona de Qala-e-Now. Son los guardias civiles mejor preparados de España para esta misión de adiestramiento de policías a pie de calle, todos son sargentos del Centro de Adiestramientos Especiales y cuentan con infinidad de cursos específicos a sus espaldas. Unos hombres orgullosos de pertenecer a una unidad en la que, a pesar de lo ocurrido a sus compañeros en Afganistán, todos levantan la mano sin dudarlo cuando se piden voluntarios para relevarlos en la zona de conflicto.