A las once de la mañana de ayer el alcalde José Luis Sanz y los concejales Tere González y Juan José González se trasladaron a los domicilios de las dos personas mayores para imponerles el pañuelo festivo rojo con la imagen de San Gil bordada. José Martínez falleció la semana pasada, así que en estas fiestas ha sido Felipe Gil Pascual el que ha recibido el pañuelo. También, Luisa González. Ambos tienen 99 años.
Después, en el Ayuntamiento, se entregaron los pañuelos a los niños nacidos en el último año. Faltaron algunos pero allí estuvieron Daniela Álvarez Magaña, Óscar Vera Navas, Ana María León Nadal, Maite Coloma Coloma, Miguel Pastor Modrego, Inés González Navarro y el tío de Martina de la Varga del Barco en representación suya. Todos los niños estuvieron ataviados con su típica indumentaria blanca y roja.
En el balcón estaba preparado el cohete pero antes se procedió al traslado de la figura del gaitero vía aérea al ritmo de la música de la Gaita que sonaba por los altavoces. A continuación, los danzantes novatos Carlos Ateca, David Lainez y Víctor Lainez le pusieron el pañuelo al alcalde y éste a la reina de las fiestas, Rosario Moreo Navarro. El rey Sergio Ariza Sainz no pudo estar en el acto.
Tras unas palabras de Sanz, la reina encendió la mecha del cohete y comenzó la fiesta. La charanga se encargó de la ambientación musical mientras seguían explotando cohetes en el cielo de Cervera, los niños cogían caramelos lanzados desde el balcón y los mayores degustaban zurracapote en la plaza.
Como en años anteriores, José María Hernández presentó la ceremonia. Gil Vidorreta, antiguo encargado de la brigada de obras, elaboró los 120 litros de zurracapote un día antes (lo lleva haciendo así desde hace más de veinte años para que repose y esté en su punto para el chupinazo). Las fiestas durarán hasta el sábado. Estos días no faltarán los encierros, degustaciones, actividades infantiles, cafés-concierto, verbenas, pasacalles y torneo de pelota. Para hoy martes, de 11 a 13 horas, está previsto el reparto de helados. Y, a mediodía, la tradicional y emocionante bajada del patrón San Gil de su camarín, con repique de campanas, disparo de bombas, salida de gigantes y cabezudos, danzadores, dulzaineros y charanga municipal de Cervera.