Aunque carpintero de profesión y regente de varias tiendas de regalos, la pasión de Mario Mendiola (Santo Domingo de la Calzada, 1931) es la fotografía. Desde hace veinte años fotografía todo evento que tiene lugar en la localidad, aunque sus cientos de álbumes contienen imágenes de hace 60 años que colecciona como afición (curiosamente, heredada de su hijo) y que conforman una auténtica memoria gráfica de Santo Domingo.
-¿Cuándo y cómo empezó a hacer fotografías de Santo Domingo?
-Empezó mi hijo mayor, que durante muchos años estuvo haciendo fotografías, pero luego se pasó al vídeo. Entonces cogí yo la afición y ya sumaré 200.000 fotografías. Tengo álbumes que tienen ya 60 años, aunque cuando comencé más en serio fue a partir de 1991.
-¿Y también las colecciona?
-Tengo algunas que voy encontrando, pero la mayoría son mías. Las clasifico por actos, edificios y hasta por personas. Tengo un centenar de álbumes de fotos de personas de Santo Domingo de la Calzada.
-Como un fotógrafo de prensa, donde hay algo, allí va usted.
-Voy a casi todos los actos. Siempre que hay algo aquí, allí estoy yo.
-¿Cuál es su foto más antigua?
-Entre libros que he ido recopilando, me salió una de las fiestas del Santo de 1821. Fue una sorpresa porque no sabía que estaba. En ella se ve una panorámica de la Plaza del Santo con la gente vestida de la época, es muy curiosa.
-¿Y qué hace con las fotografías?
-Las regalo. Hace poco he hecho de la gente que ha ido a las representaciones de 'Los Milagros de Santo', las revelo y las regalo. Las preparo en un sobre, con el nombre de la persona a la que se las doy, y voy a su casa, como el cartero, a entregarlas. También le doy muchas fotos al alcalde, por los actos del 'Verano Cultural', y a la Cofradía del Santo, que las sacan en el programa de fiestas.
-Parece más una profesión que una afición...
-Es afición. Todo el mundo me ve con la cámara de fotos pero pocos saben que tengo guardadas tantas.
-Con tanta foto, ¿ha 'revelado' algún misterio?
-Bueno... una vez me dejaron entrar en el antiguo convento de San Francisco para hacer fotos y, años después, cuando estaban haciendo la reforma para crear el Parador de Fray Bernardo de Fresneda, cuando estaban haciendo la distribución de la red eléctrica para una sala, en los planos no sabían dónde pinchar porque estaba todo tapado. Entonces me pidieron las fotos y así descubrieron qué baldosa levantar.
-¿Qué es lo que más le gusta fotografiar?
-Me gusta fotografiar edificios que van a ser derruidos y, luego, la nueva casa que se levanta. Así se ve la historia de lo que hubo ahí.
-¿Y qué piensa hacer con todas estas fotografías?
-Dependerá de mis hijos. Lo ideal sería que las instituciones se hicieran cargo de ellas. Por ejemplo, las que tengo de Ezcaray, que las controle el Ayuntamiento de allí, lo mismo con Gallinero, Grañón... La gente no las puede ver sin control porque cogen las que les gustan y así lo que pasa es que se pierden.