Rodeada de elegantes muebles de jardín, se diría que Eugenia Martínez de Irujo (Madrid, 1968) está en Barcelona para fomentar la 'dolce vita'. Pero no. Lo suyo es apoyar una iniciativa benéfica. De hombres, ni hablamos... «Mejor -dice Eugenia-. Ahora mismo ocupan un escaso lugar en mi vida».
- Ésta no va a ser una entrevista del 'corazón'.
- ¡Bieeeeen!
- Hábleme de solidaridad.
- Le cuento: Del 1 al 3 de julio se va a celebrar en Barcelona 'Dedon solidario', una iniciativa por la que esa marca de muebles de exterior destinará parte del beneficio de sus ventas, así como lo que obtenga en una subasta, a la fundación 'Pequeño Deseo', en la que yo trabajo.
- ¿Y cómo se metió ahí?
- Por medio de un amigo. Me contó cómo había realizado el deseo de un niño y me encantó.
- Conocer a Viggo Mortensen, el actor. Al final mi amigo se implicó muchísimo, algo que ocurre a menudo. Porque aquí se trata de cumplir deseos a niños y jóvenes comprendidos entre los 4 y 18 años con enfermedades graves o de mal pronóstico. En noviembre hará cuatro años que trabajo con ellos. Cuando estoy en Madrid voy todos los días.
- En principio a la oficina. Y de ahí, si hace falta, a los hospitales. A mí esto me ha cambiado la vida.
- Me ha llenado muchísimo. Ahora tengo una rutina laboral, la cabeza ocupada y veo que hago algo positivo. Siempre que puedo llevo a Cayetana, mi hija. Aprovecho para que vea la suerte que tiene. Porque, sinceramente, cuando ves a familias enteras pasando tanto tiempo en hospitales es tremendo.
- Lo que de verdad me conmueve es cómo se les cambia a todos la cara. Siempre intentamos que sea sorpresa, en complicidad con los padres. Hubo un niño de 11 años que nos pidió ser princesa por un día.
- Sí, sí, quería llevar tacones dorados y pasearse en un coche de caballos por un palacio. Tenía mucha imaginación.
- No. Fuimos al Palacio Real, donde se portaron de maravilla.
- En la fundación trabajo. Pero tengo un buen horario, que me permite estar con la niña por las tardes. No me quejo.
- No, no, por supuesto. Mi tema económico lo resuelvo por otro lado, gracias a mi trabajo con Tous. Ésa es mi fuente de ingresos. Y, bueno, también algún piso que tengo alquilado o inversiones que he hecho.
- Pienso que eso lo pueden hacer tres, porque son mundialmente conocidas y sus actos repercuten de verdad. Yo particularmente no soy muy partidaria de darle publicidad a todo esto. A mí me han ofrecido muchas revistas hacer viajes solidarios. Pero esos reportajes con viaje pagado y famosa con el niñito pobre en brazos me repatean. No lo he hecho ni lo haré. Al final el beneficio es para la revista.
- ¡Joé, no es culpa mía! Pero sí valoro la suerte que tengo y es lo que intento transmitir a mi hija. Por ejemplo, me fastidia que coma más con los ojos y que luego deje algo en el plato.
- Nos afecta a todos. De una manera o de otra...
- Yo estoy pagando una hipoteca. Sí, sí, la pago y no pasa nada.
- Eso es de mi madre. La hipoteca la vengo pagando desde hace mil años. Es por una casa que compré en Sevilla.
- No. Pero es que yo soy cero materialista. No soy nada ostentosa y tengo una vida muy normalita.
- Estoy más de ese lado que del otro. Pero en política lo que me interesa es la persona y no el partido. A mí me encanta Felipe González y también Ruiz Gallardón.