Se llama Luna Prado Carvajal. Nació hace pocas semanas en un municipio que no se prodiga en nacimientos, hasta el punto que su escuela la integran exclusivamente niños inmigrantes. Pero los vecinos, empezando por su alcalde, Arturo Villar (PSOE), tienen el empeño de mantener viva e ilusionada a toda su comunidad 'conviviendo' al máximo posible y celebrando cada nuevo nacimiento, independientemente de las ideas religiosas de sus padres.
Luna será, el próximo sábado, la primera niña riojana, y también una de las primeras de España, en ser agasajada con la ceremonia del 'acogimiento civil'.
«El origen de este rito radica en recuperar la tradición civil en el que las antiguas civilizaciones celebraban el momento del nacimiento de los niños y que, posteriormente, la Iglesia acogió y perpetuó en su liturgia del bautismo», señala Arturo Villar. «Se trata de una celebración de bienvenida al nuevo vecino que, yo creo, es el menos excluyente de todos los ritos que hay. Ésta es una forma en la que cabemos todos y que se ajusta a la Constitución y a los Derechos del Niño».
Por ello el Ayuntamiento decidió poner en marcha un Registro Municipal de Acogidas Civiles, un reglamento que no tiene carácter jurídico alguno, ya que en realidad lo que se hace es inscribir al recién nacido en el Libro de Registro. Pero ese acto, que queda como un vis a vis entre los padres y el funcionario correspondiente, puede ser adornado de otra forma y convertirse en un hecho festivo con la asistencia de todos los vecinos de la localidad.
«El registro -añade- se ha creado para aquellos niños cuyos padres son musulmanes, judíos o de otras confesiones. Pero no es excluyente, ni siquiera para el que es católico. Incluye a todos los que lo deseen, porque se trata de una bienvenida a la comunidad».
De hecho, la ceremonia, que comenzará a las siete y media de la tarde del sábado, se desarrollará con una puesta en escena muy cálida. Por parte de los padres y los padrinos se harán unas lecturas relativas a los valores de la niña, y por parte del Ayuntamiento se hará una lectura de la Declaración Universal de los Derechos del Niño y de la Constitución, para recordar la responsabilidad de la sociedad civil en la educación y formación del recién nacido. Para terminar, el Ayuntamiento regalará un árbol con una placa dedicada a Luna en la que podrá leerse la inscripción «como dos vidas que transcurrirán juntas en el pueblo y que ambas se cuidarán».
La madre de la niña, Luzmari, es una joven colombiana, nacida en Medellín, que llegó a Camprovín hace tres años y medio y está terminando el doctorado en Ciencias Agrarias y Agropecuarias en la Universidad de La Rioja.
«Nosotros no descartamos la parte religiosa, pero queremos que sea ella quien tome su decisión en su momento», comenta Luzmari. «Yo amo este pueblo, me siento como en mi casa, y quiero que ella, Luna, sienta exactamente lo mismo. Si no tiene a sus abuelas y abuelos, toda la gente de Camprovín serán sus abuelos y sus tías».
Habla con emoción de las gentes de la localidad, donde decidió residir, aunque barajó, incluso, San Francisco, en California. «Pero era España a donde tenía que venir».
El padre de Luna, Eduardo, es de Camprovín. «De cuando la gente nacía en Camprovín», añade con nostalgia.
Cayetana y Zerolo, invitados
«La ordenanza es casi el resultado de nuestra apetencia, que era compartir nuestra alegría por haber tenido a Luna», señala. «Éste es un pueblo muy familiar y cuando celebrábamos el nacimiento de la 'peque' surgió la idea, que es al margen de ideas religiosas o de cualquier otra clase».
De momento el reglamento ya está aprobado y es el primer ayuntamiento riojano que lo hace. Ahora está en la preceptiva exposición pública antes de la aprobación definitiva. Cuando hayan transcurrido las tres semanas que faltan, el Ayuntamiento de Camprovín baraja celebrar un acto institucional al que ya se ha invitado al concejal madrileño Pedro Zerolo y a la actriz Cayetana Guillén Cuervo y a su marido e hijo.