'Utilización de nuevas prácticas enológicas'. Éste es el título de la conferencia que pronunció ayer el director de la Estación Enológica y de Viticultura del Instituto Catalán de la Vid y el Vino, en el marco del VII Foro Mundial del Vino.
- ¿Qué trata de transmitir en su conferencia?
-Intento presentar las nuevas técnicas y prácticas que tiene el enólogo para la producción y elaboración de vinos. Pero trato de dar un giro interesante, sobre todo, en el aspecto de que las prácticas y las tecnologías que se empleen, tengan un cierto grado de sostenibilidad. Es decir, que no afecten a los recursos a nuestra disposición, que son escasos. Últimamente estamos muy preocupados porque existen prácticas y tecnologías de bodega que quizás tengan menos recursos.
- ¿Cuál cree que será la mayor preocupación con la aplicación de estas nuevas tecnologías?
- Creo que estamos hipotecando un gran porvenir de la sociedad, dado que estamos generando una mayor cantidad de anhídrido carbónico en la atmósfera. Ésa es una preocupación importante que deben tener en cuenta el elaborador y el enólogo. También deben tener en cuenta que el agua es uno de los recursos que está en una situación más crítica. Nosotros tenemos un grave problema, todo el país, como todos los del Mediterráneo, y es la falta de agua. Debemos estar preparados para trabajar con esta problemática.
- ¿Cuál debe ser el enfoque?
- Estas prácticas enológicas que vamos a presentar están enfocadas y mediatizadas por este tipo de argumento. Sobre todo esa sostenibilidad para el sector porque éste, a la larga, tiene que autoconsumir sus propias fuentes energéticas o generar sus propias fuentes energéticas, y ésa es la parte principal.
-¿Cómo van a afectar las nuevas tecnologías enológicas a la calidad?
- Yo creo que van a eliminar ciertos problemas. Si tenemos un elemento, a lo mejor puede ser sustraído del vino sin tocar el resto. Por ejemplo, se podrá 'secuestrar' el mal olor del vino y es un recurso que va a mejorar la calidad y la seguridad alimentaria.