El presidente del Gobierno, Pedro Sanz, volvió ayer a defender a su vicepresidenta, Aránzazu Vallejo, por el caso de la plantación ilegal de cinco hectáreas de viñedo en Alfaro en fincas de las que la propia consejera es propietaria junto con otros miembros de su familia. Sanz replicó así, tras las preguntas de los periodistas, a la petición de dimisión que un día antes había hecho Francisco Martínez Aldama, secretario general del PSOE, por el, a su juicio, «encubrimiento y amparo» de su número dos: «Hubiera habido amparo si no hubiésemos abierto expediente, y además en este caso hemos sido incluso más rigurosos que con cualquier otro».
El mandatario riojano casi justificó moralmente la actuación de la familia Vallejo al matizar que «no es que se haya plantado una finca de viñedos ilegales, sino que se plantó viñedo en treinta parcelas y acabó en un conflicto por las mediciones». Sobre la ejecución del arranque, más de catorce meses después del auto del Tribunal Supremo, Sanz se preguntó retóricamente si «la sentencia tiene algún plazo» y aseguró que «el procedimiento administrativo para el arranque dura hasta 15 años antes de la prescripción».
El presidente consideró también «razonable», tal y como se le formuló la pregunta, el hecho de que su número dos y su familia llevaran el caso (pese a que provocó en su momento fuertes discusiones en el Gobierno y en el propio Partido Popular) hasta el Tribunal Supremo: «Lo que haga cada uno es optativo; las familias o las personas pueden hacer lo que consideren oportuno si entienden que una resolución es injusta en ejercicio de sus derechos como ciudadanos».
Sanz recordó que en 1995, cuando accedió al Gobierno, siguió una política de control de los viñedos ilegales que ha permitido pasar de unas 1.600 hectáreas en situación irregular a 130 en estos momentos, después de actuar «con exquisitez y rigurosidad en los procedimientos y tramitaciones, sin provocar escándalos públicos, al contrario de lo que hizo en su día con la coalición del PSOE y del PR en Cenicero».
El presidente aseguró que no le van a pillar «en nada». «Cuando haya un hecho claro en el que haya que actuar no se me van a caer los anillos ni me va a temblar el pulso a la hora de tomar decisiones, pero la transparencia, la honradez y la honestidad de este Gobierno está por encima de cualquier interés político o partidista». El mandatario riojano indicó también que «se ha llegado a plantear que el caso Gürtel estaba en el Ayuntamiento de Logroño y sus actuales dirigentes dijeron que iban a repasar una a una todas las facturas». «¿Han oído al PSOE desmentir ese hecho?, ¿qué ha pasado con las facturas que iban a revisar?», se preguntó.