Una finca de 90 hectáreas en el término municipal de Ausejo propiedad de un constructor habría aportado el 'papel' para el intento de amparo de los casi 500.000 kilos de uva. La finca, situada en el paraje denominado Bajuelo, pertenece a la sociedad Viñas de Rioja Sociedad Limitada, propiedad del constructor Andrés Romeo, según consta en el registro mercantil. Las uvas, supuestamente llevadas a tres bodegas de Rioja por el hermano de la vicepresidenta del Gobierno, según la denuncia del PR, se 'cargaron' a la cartilla de las 90 hectáreas de la finca propiedad de la empresa Viñas de Rioja, que es la que aparecería como responsable del intento de fraude en las actas abiertas por los veedores del Consejo Regulador.
La finca fue apedreada con dureza por la tormenta del pasado verano y únicamente se vendimiaron 10 de las 90 hectáreas de la misma. Ello generaría las cartillas sin uva que luego se cargaron, probablemente en este caso dadas las condiciones de la campaña y el exceso de uva sin vendimiar, con excedentes de otras fincas. El vino transformado de aquella operación ha sido descalificado, tal y como informó este diario, precisamente por la actuación de los veedores del Consejo Regulador, que instruyeron las actas oportunas y comprobaron que la finca no había sido vendimiada y que, por tanto, era imposible que hubiera cargado tales cantidades de uva.
El dirigente de los regionalistas apuntó incluso que la sociedad titular de la finca habría recibido la indemnización de la empresa Agroseguro, después de tenerla cubierta contra las inclemencias meteorológicas como el pedrisco: «Los seguros agrarios -afirmó el presidente del PR- están bonificados por las administraciones públicas, con lo que, por lo tanto, la Consejería de Agricultura también conocía de primera mano la existencia del seguro, la tramitación del cobro por parte del titular y, suponemos también, el hecho de que la cantidad de kilos de uva que se ha pretendido amparar con esa cartilla no podía proceder realmente de esa finca».
Sin aportar el nombre de la sociedad, González de Legarra no escatimó detalles: «Es una viña joven, plantada en 1995, y, como no sorprenderá a nadie, no pertenece a profesionales de la agricultura, sino a una sociedad que primero fue anónima y que ahora ha pasado a ser limitada».
Este periódico intentó ayer en dos ocasiones contactar con el constructor Andrés Romeo sin que atendiera las llamadas.