Begoña hace ya tiempo que dejó atrás la época del botellón. Y si las mujeres se reúnen «para coser, para charlar, para amamantar... ¿por qué no para beber gin tonics?». Su argumento es así de sencillo y lúdico. El mismo que hace unos tres años le llevo a poner la primera piedra de una asociación pionera y única en España: el de un grupo de mujeres declaradas sin complejos fans de este cóctel. El «club de las 'primas donnas'», como a ellas les gusta hacerse llamar.
Sus aspiraciones no van mucho más allá (y no es poco logro) que reunirse periódicamente para tomar lo que consideran «la bebida perfecta». Degustar los gin tonics de mil y una maneras. Uno de Hendrick's con pepino como aperitivo, una Martin Miller «cuando tienes un momento amargo» (puntualiza Begoña entre risas), probar una ginebra o una tónica nueva y hasta experimentar con el tipo de hielo. Begoña y sus chicas ya han testado la última invención de Josep Roca, el alma de El Celler de Can Roca y sus tres estrellas Michelín. Ellas mismas infusionaron cubitos con cardamomo y enebrina, macerados durante cinco días en agua mineral a cuatro grados. «La razón de que te pegue un 'pelotazo' está muchas veces en el tipo de hielo. Aunque el garrafón hace lo suyo, claro». Y las 'primas donnas' no buscan precisamente sufrir la resaca.
No sólo es cosa de hombres
Begoña, ligada al mundo de la hostelería (es gerente de la cadena de restaurantes de 'El Asador de Aranda'), es el 'alma mater' del grupo. Empezaron tres amigas en Oviedo. Luego llegaron tres más. Fueron extendiendo sus lazos por Avilés, Puerto de Vega, Salamanca. Hasta al otro lado del charco ha dejado Begoña la semilla de su pasión por el gin tonic. «Estuve hace poco en Argentina y allí logré que se hiciera también un pequeño grupo de fans». Verano, puentes festivos o algún fin de semana son los instantes que aprovechan estas amantes del gin tonic para disfrutar en común del cóctel perfecto. Cerca de una treintena de féminas se han llegado a reunir en estas ocasiones. No hay nada institucionalizado. Vamos, que el club no está inscrito como tal en ningún registro de asociaciones. «Igual entonces se acababa el carácter lúdico de esta historia y se fastidiaba la cosa». Begoña prefiere dejarlo todo en manos de la improvisación alrededor de una buena copa.
Para ellas no hay un único momento para deleitarse con un gin tonic. Aperitivo, tras la comida o de copas por la noche, su amada combinación encaja «en cualquier momento del día». Y no dejan de marcarse nuevos retos. «Aún no hemos cristalizado la ginebra, pero seguro que pronto vamos a Barcelona». Allí recibe a sus 'feligreses', como él llama a los clientes, Javier de las Muelas, gurú de los cócteles en sus templos Dry Martini y Gimlet. El propio De las Muelas ensalzó la aparición de este club en Madrid Fusión. «Es la importancia de lo femenino, que ha servido para estilizar las copas, hacerlas más sutiles, más suaves». Los bares hace tiempo que no son sólo cosa de hombres. Dejen paso a las 'primas donnas'.