'Que viva Zapatero con el sueldo de un cartero'. La plantilla riojana de Correos llevó ayer a la calle su campaña de movilizaciones en demanda de la viabilidad del servicio postal universal y contra el abandono del Ejecutivo central al que acusa de «asfixiar» a la empresa pública.
El inicio de las protestas contra el 'apagón postal', que culminarían en junio con una huelga general a nivel estatal, se concretó ayer en La Rioja con un paro de cuatro horas (de 11 a 15 horas) y una concentración de 60 minutos ante el Pabellón Postal en la logroñesa avenida de Lobete.
Convocados por CCOO, CSIF, el Sindicato Libre y CGT (UGT se desvincula de las protestas), el paro fue secundado por la mitad de la plantilla, según la Confederación General del Trabajo. Además, medio centenar de personas con pancartas y silbatos se concentró desde las 12 ante el Pabellón Postal. Tras cortar el tráfico durante tres minutos, un breve diálogo con los agentes de la Policía Nacional presentes en la zona convirtió la protesta en un continuo cruce de una acera a otra de avenida de Lobete cuando el semáforo permitía el paso a los peatones. La singular protesta provocó ligerísimas retenciones pero ningún incidente.
Desde CCOO, María Ángeles Fontanillo destacó que «estamos peleando por la viabilidad de Correos como operador público». En este sentido, demandó «más regulación y una moratoria de la directiva postal europea por la que el 1 de enero se liberaliza todo el mercado» y una mayor financiación del servicio postal universal. «El Gobierno central nos ha recortado la financiación de los 94 millones del 2007 a los 75 del 2010 y Correos tiene un déficit de 90 millones en el 2009 y de 150 para este año», denunció Fontanillo, quien criticó también los recortes de puestos en una plantilla compuesta en La Rioja por unos 400 trabajadores, más de cien rurales, «que son los más afectados».
Desde CGT, Francisco Álvarez, además de denunciar la paralización de la negociación del convenio por un texto que calificó de barbaridad, advirtió de que con el modelo actual de financiación «Correos se va al garete y se acaba con el servicio postal universal, lo que crearía ciudadanos de primera y de segunda».
En el mismo sentido, Alfonso Pérez-Aradros, de CSI-F, acusó al Gobierno central de «asfixiar económicamente a Correos, favoreciendo mediante decretos de tapadillo la creación de operadores privados».