Jubera es el destino de la tercera excursión jacobea de Amigos de Santiago el Real de Logroño que se celebrará el próximo domingo y que visitará sus tres ermitas, la iglesia parroquial, su imponente castillo y las minas del barranco de San Martín.
Pese a ser las ermitas de Santiago y de la Virgen del Prado las de mayor tradición jacobea, es el castillo el punto de mayor interés turístico de Jubera. Su origen parece ser musulmán. Formó parte de la línea defensiva que junto a las fortalezas de Clavijo, Ocón y Ausejo defendían esta parte de La Rioja de las avanzadillas castellano-leonesas. Se levanta defendiendo el paso del valle, sobre la cima y laderas de un cerro calizo.
Desde su altura estratégica, antaño para los ejércitos hoy para el visitante, puede alcanzarse una amplia panorámica: a los pies, el conjunto urbano de la villa y el puente sobre el profundo tajo del río; a la espalda, las peñas del Jubera, con sus colonias de buitres, y las cumbres del Camero Viejo y de sierra La Hez; y al frente, el valle de Ocón, la gran depresión del Ebro, las primeras sierras vascas y navarras e incluso las lejanas estribaciones pirenaicas al fondo.
En el pueblo destaca la iglesia de San Nicolás de Bari (de los siglos XIII al XVI), que custodia interesantes piezas: el retablo mayor (barroco, de hacia 1670) posee esculturas romanistas (entre ellas la de su patrón) y la talla gótica de la Virgen del Prado. También destaca la imagen del famoso Cristo Abarrancador (siglo XIV) en un retablillo lateral.
Otro retablo del siglo XVII narra cuatro escenas de Santiago: la predicación, la aparición de la Virgen sobre un pilar, la degollación del apóstol y un Santiago Matamoros a caballo. Incluye una imagen del apóstol con los atributos de peregrino, de traza gótica, del siglo XIV. El conjunto procede de la ermita de Santiago, la cual se encuentra en ruina total y cuyos restos visibles son del XII-XIII.
En mejor estado se conserva la ermita de la Virgen del Prado, datada en el siglo XVIII y restaurada recientemente. La terceraermita, de San Miguel Arcángel, es del XVIII y su deterioro amenaza ya con el hundimiento.
Guarda Jubera otro tesoro más, sus viejas minas, llamadas 'túneles de los moros', en el barranco de San Martín, abandonadas a mediados del XX, como el resto de las llamadas 'Alpujarras riojanas'.