Cuando un zaguero intenta una jugada distinta y sobreviene el fallo el frontón suele elevar una voz como un clamor: «El zaguero, masa y ladrillo», en alusión a que lo suyo es golpear, dar firmeza al juego y olvidarse de otras cosas, que para el lucimiento ya está el delantero. Por fortuna para el propio juego de la pelota, la creación de jugadas gracias a la entrada en acción de los zagueros, está en pleno auge. La metamorfosis de los amos de los cuadros largos en deportistas más coordinados y con mayor visión de juego, les capacita para idear jugadas de ataque con las que liberar de apuros a sus compañeros o incluso apuntarse ellos los tantos.
En esta lista se puede incluir a los cuatro semifinalistas de este Parejas. No es gente que se limite a golpear con precisión relojera. Tienen un aporte mayor de efectividad, ya no sólo por pegada, sino por colocación de la pelota.
Beroiz, Laskurain, Pascual y Zubieta se han elevado al primer plano del protagonismo gracias a algo más que la pegada. El de Huarte está siendo un compañero perfecto para un todoterreno como Irujo. Está respondiendo a todos los embates en el juego. Golpea con saña al amago, se coloca muy bien y sabe bajar la pelota al choco con una enorme potencia para obligar a recular al delantero contrario.
Laskurain, por su parte, está en un momento excelso de juego. En sus años de profesional no había brillado con tanta luz como ahora. Lleva dos partidos enormes. Se coloca muy bien en la cancha aunque pasará por ser el zaguero que más kilómetros haga debido a que sus recursos de aire no son muy brillantes y por eso prefiera correr. González ya no sólo funciona con Barriola.
Pascual lleva un Parejas notable, a excepción del lunar de Guetaria. Ataca y defiende. Su derechazo a medio frontis es extraordinario. Arrima y en los últimos partidos se le ha visto llegar a la pelota adelante y terminar el tanto.
¿Y Zubieta? Está en plena efervescencia. Su sopapo es memorable. Se le ve con algún kilo menos y se mueve muy fácil. Le falta estilo de golpeo, pero suple técnica con potencia bruta de brazo. Su confianza le lleva a hacer mucha buena. Se ha ganado el sitio.