En muchos rincones de la ciudad jarrera aguardaban ayer varias sorpresas a vecinos y visitantes. Las actividades del Carnaval del Vino, una iniciativa promovida dentro del Plan de Dinamización Turística y financiada por Ministerio de Turismo, Consejería de Turismo y Ayuntamiento de Haro, continuaron durante la jornada de ayer con varios espectáculos en la calle que hicieron frente al mal tiempo.
Con bufandas, gorros, paraguas y alguno que otro con disfraces, los jarreros salieron a la calle para participar en esta primera edición. Desde el mediodía, las esculturas del proyecto de tematización de la ciudad cobraron vida. En la plaza de la Paz, el vinatero, el tonelero y el limpiabotas se humanizaron para regresar a su trabajo junto a las esculturas oficiales de bronce inauguradas en diciembre.
Los visitantes se acercaron para hablar con ellos e incluso sentarse para limpiar su calzado. El alpargatero, el músico, el embotellador, la hortelana y el botero también dieron vida a sus imágenes originales para sorprender al paseante en horario de mañana y tarde.
Y mientras eso sucedía en el centro de Haro, el barrio de la Estación se llenaba de colorido con la presencia del grupo Sbandieratorio di Gubbio. Los abanderados italianos, vestidos con animados trajes y pertrechados con vistosas banderolas, ofrecieron un espectáculo en las afueras de la bodega López de Heredia y después de recorrer el barrio de la Estación, llevaron su desfile también al centro de la ciudad.
Los visitantes de las bodegas se toparon por casualidad con este bonito espectáculo y otros muchos jarreros bajaron expresamente para disfrutar del día y, sobre todo, probar el vino. Porque el Carnaval del Vino pretende poner en valor el principal recurso turístico de la zona, sus bodegas. Y nueve de estas firmas decidieron descorchar las nuevas añadas, presentadas el día anterior en el baile de máscaras, para que jarreros y visitantes las cataran.
El autobús urbano realizó numerosos viajes desde la plaza de la Paz para acercar a los vecinos hasta el barrio de la Estación. Y algunos hasta decidieron disfrazarse para ambientar, aún más, la jornada del maridaje del Carnaval y el vino. En las bodegas se respiraba un ambiente de fiesta y el público se sorprendió con los caldos que saldrán en breve al mercado. Por la tarde, el grupo de voces blancas de la Sociedad Coral de Bilbao puso el broche de oro a un programa que continuó en la calle con el desfile municipal y la entrega de premios.