Campo Viejo ('Campus Veteranus') es un paraje histórico de El Villar de Arnedo, unos milenarios viñedos que se entregaban a los legionarios veteranos como recompensa. Es también el nombre de la antigua bodega de José Ortigüela, que en su día cedió a los cosecheros y viticultores de la localidad riojabajeña para la cooperativa.
- ¿Ha cambiado mucho el mundo del vino en los últimos años?
- Sí. Hay mucha más cultura, pero también cosas que no concuerdan. Hay un montón de nuevas bodegas, en Rioja y en España, que para mantenerse tienen que 'inventarse' leyendas en las contraetiquetas y vender botellas a 30 ó 40 euros. Hay gente que cree que un vino es bueno por ser caro, y no siempre es así.
- También hay empresarios que ni conocen lo que es una cántara y dicen que hacen el mejor vino del mundo...
- El vino ha sido refugio en los últimos años del sector inmobiliario. Lo mismo ha pasado en el fútbol. Si un empresario quería ser presidente, pues compraba el club. Futbolistas, artistas, constructores... han entrado en el mundo del vino, pero sólo las empresas de verdad, y en La Rioja hay grandes señores bodegueros, subsistirán.
- Dicen en Bolsa que cuando la portera de tu casa empieza a jugar es hora de sacar tu dinero. ¿Pasa algo parecido en el vino?
- No, pero el sector del vino necesita volver a la realidad y ajustar los precios de uvas y viñas. Cuando en 1999 la uva se pagó al disparate de 420 pesetas, la hectárea de viña se infló, y así ha seguido muchos años. Sé que este año hay crisis en el campo por los precios, pero el valor de la tierra estaba sobredimensionado desde entonces.
- ¿Cómo convivían en los 70 grandes empresas como Campo Viejo y las bodegas históricas?
- Muy bien. Es cierto que a veces había roces y, por ejemplo, Pedro López de Heredia, que es quinto mío y con quien mantengo una estupenda relación, decía que nuestros vinos eran baratos. Pero, como te decía, sin Campo Viejo y otras grandes bodegas, Rioja no sería hoy lo que es, ni tampoco su reparto social del viñedo.
- Y ahora, ¿qué hace Ortigüela?
- Vivir lo mejor que puedo: estar con mi familia, que antes no he tenido tiempo, hacer ejercicio físico, bañarme todos los días del año en La Concha y disfrutar de mis amigos y del vino. Nací mamando vino y moriré siendo fiel al dios Baco.