Hablar de Paca García es hablar de una de las firmas de moda más prestigiosas del país detrás de la cual hay una riojana con una trayectoria de más de treinta años de trabajo, tesón y una actitud emprendedora que han proyectado su nombre allende las fronteras nacionales. Es la suya una vida que será homenajeada el 5 de marzo en el transcurso de la VI gala del Día de la Mujer Trabajadora, organizada por el Departamento de la Mujer del sindicato CSI-F.
Nacida en Villalobar de Rioja, en el seno de una familia de agricultores, Paca García tenía ocho años cuando se trasladó con sus padres a vivir a Logroño. Nada más terminar el colegio comenzó a trabajar con su madre, en casa, en la confección de jerseys por encargo. Sin embargo, las angostas paredes, en las que reverberaba el constante ruido de una tricotosa, oprimían demasiado su juvenil ambición y con 17 años decidió buscarse la vida en espacios más abiertos. «Me marcho a trabajar por ahí», le dijo un día a su madre.
Con sus conocimientos de corte y confección montó un pequeño negocio. Se trajo de Barcelona a una encargada, patronista, y entre las dos confeccionaron un primer muestrario que tres comerciales empezaron a exhibir por la zona norte. «Poquito a poco, nos fuimos haciendo un hueco en el mercado», cuenta Paca.
El incipiente negocio coincidió con un 'boom' de las camisas que, unido a su buen trabajo, hizo que la red comercial se extendiera por toda España. Resumido así, parece fácil, pero nada más lejano de la realidad. «Fueron principios muy duros porque el negocio lo levanté sin dinero», relata. «Entonces no había ayudas, aunque tampoco tantas cargas como ahora, y así, a base de mucho trabajo, de esfuerzo, sacrificio y de aguantar, porque no quedaba otra, fuimos tirando».
Hoy, 'Paca García' es, además de aquella joven con unos cuantos años más, una reconocida marca de ropa, que puede encontrarse en unos 300 puntos de venta distribuidos por todo el país y también en Japón, Finlandia, Italia y Portugal. La firma tiene tiendas propias en Vitoria, Valladolid y Logroño, y factura anualmente más de cuatro millones de euros, con una plantilla de 24 trabajadores. Aparte, a iniciativa de uno de los hijos de Paca, la empresa fue el trampolín de la central de franquicias 'Camille Camisas', en pleno proceso de expansión, con una decena de establecimientos repartidos ya por toda España, Logroño incluido.
En estas tres últimas décadas, la empresa ha sido fiel a su propósito inicial. «Siempre he buscado que la mujer se sienta joven con mis prendas», asegura Paca, que resume las claves de su exitosa trayectoria: «Aparte de tener una buena aptitud y dotes comerciales, detrás hay un trabajo muy constante, muchísimo esfuerzo, tenacidad y paciencia, además de que he disfrutado con lo que he hecho». Para ella, ser mujer o hombre es indiferente en estos casos. «Me ha ido bien porque he trabajado mucho y porque he tenido mucha seriedad, con clientes y proveedores», matiza.