«La tecnología siempre ha sido la compañera de viaje del ser humano»

Jorge Barrero, director general de la Fundación COTEC . :: fri/
Jorge Barrero, director general de la Fundación COTEC . :: fri

Jorge Barrero Director General de la Fundación COTEC

L. CÁMARA LOGROÑO.

La Fundación Cotec es una organización privada sin ánimo de lucro cuya misión es promover la innovación como motor de desarrollo económico y social. Ha alcanzado ya el cuarto de siglo desde que comenzó su andadura con el impulso del rey Juan Carlos I, al que ahora ha sucedido Felipe VI como presidente de honor. En los últimos tres años ha vivido un cambio de estrategia, con un proyecto que ha evolucionado más allá del centro de referencia de estudios y de análisis dedicado a la observación del sistema y a elaborar propuestas que ya era.

Su director general, Jorge Barrero, que protagonizará el jueves 31 de mayo una de las conferencias de clausura del Foro de la Innovación, hace un repaso por la historia del hombre y destaca que en su camino la tecnología siempre ha estado a su lado.

-¿Cómo alcanza Cotec sus objetivos en esta nueva etapa?

-Contamos con tres pilares sobre los que nos sustentamos. El primero, es la visión ampliada que tenemos del fenómeno de la innovación y que no está tan centrada en la tecnología y la empresa como en el pasado. Esta visión considera que innovación es todo cambio basado en el conocimiento que genera valor. Estos conocimientos también se basan en chavales que están cambiando el mundo digital sin necesidad de una formación universitaria. El valor consideramos que no sólo es económico. El árbitro de la innovación no puede ser únicamente el mercado porque dejaríamos fuera otros entornos como el social y, además, nos olvidaríamos del sector público, tan importante para el desarrollo del propio ámbito empresarial.

El segundo pilar se basa en ir más allá de los líderes clásicos de análisis que tenía la organización. Ahora ponemos también el foco en la persona. La innovación es un fenómeno humano que nos distingue de los animales y de las máquinas. Por eso, nos interesa acercarnos desde las humanidades, las ciencias sociales, la antropología, la filosofía, el derecho, la economía y la educación.

El tercer eje se centra en que no podemos ocupar un espacio tan relevante como generador de conocimiento en un mundo con tantas aportaciones. Sin embargo, hay un gran déficit para colocar ese conocimiento en el lugar adecuado para que funcione y actúe. Y a eso nos dedicamos ahora.

Así, generamos corrientes de opinión e influencia para que las cosas cambien en nuestro país y sea más innovador.

-¿Cómo se generan los avances y se provocan los cambios innovadores?

-Trabajamos con una metodología que llamamos 'la llave de Cotec' y que afecta a los elementos fundamentales para que se produzcan los cambios. Existen tres ámbitos sobre los que se debe actuar. Los expertos, que saben qué hacer, son necesarios pero no suficientes. Los influenciadores, son los que dicen qué hacer y generan corrientes de opinión favorables a los cambios. Los facilitadores, los que saben cómo hacerlo, los que son capaces de aterrizar una buena idea sobre un resorte que cambie las cosas y modifique el mecanismo.

-¿Qué futuro profesional y tecnológico viene?

-No hay un gran consenso sobre el escenario del empleo en los próximos años. Lo que se tiene claro es que va a cambiar radicalmente la naturaleza y la calidad del empleo. En un mundo en donde la tecnología va a permitir la automatización de muchas tareas, debemos reenfocar nuestra educación y nuestro espacio porque el ser humano es muy singular en muchas cosas. Por eso, hay que promover una educación que nos refuerce esa parte que nos hace ser mejores.

-¿Esas necesidades tecnológicas son creadas artificialmente o son básicas para evolucionar?

-No se puede parar el progreso. Desde los inicios del hombre, tecnología siempre ha sido su compañera de viaje. Con la adquisición de las habilidades para el lenguaje complejo también llega la capacidad de abstracción que ha permitido al ser humano innovar. De las hachas de hace 50.000 años se han pasado a las sondas espaciales y los teléfonos móviles actuales. La frontera de lo que es o no humano lo ha marcado la tecnología. En la medida que vamos creando máquinas que nos sustituyen, podemos centrarnos en los aspectos que nos hacen más humanos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos