Trasladan al cura que dijo en un sermón que quien padecía cáncer se lo merecía

Iglesia de San Carlos del Valle. /
Iglesia de San Carlos del Valle.

El párroco se negó a dar la comunión a una mujer porque ya no aportaba donativos

J. V. MUÑOZ-LACUNAToledo

Los 1.100 habitantes de San Carlos del Valle (Ciudad Real) respiran felices después de que el Obispado de Ciudad Real haya accedido a una petición formulada en repetidas ocasiones: el traslado de su párroco, Miguel Palomar, 'Don Miguel', por sus malas formas y comportamiento despectivo hacia ellos.

Don Miguel ha sido trasladado a Almagro (Ciudad Real), al Archivo Diocesano, un destino entre papeles y documentos en el que apenas tendrá contacto con los feligreses. Don Miguel se hizo famoso a principios de este año cuando negó la comunión a Ramona María del Pilar, 'la rica del pueblo', porque había decidido no aportar su donativo anual de 6.000 euros a la parroquia sino destinarlo a distintas oenegés. El párroco hizo a doña Ramona tal desplante que el resto de fieles que acudía a misa se marchó de la iglesia. Unos días más tarde pidió perdón en otra misa pero la paciencia de sus feligreses se había agotado.

Cáncer como castigo divino

Desde que hace diez años se hizo cargo de la parroquia de San Carlos del Valle, han sido muchos los encontronazos con los vecinos. En una ocasión el Obispado tuvo que mediar porque se negó a enterrar a una mujer tras 24 horas en el tanatorio porque se iba de viaje. Los vecinos también recuerdan que este cura llegó a decir en una homilía que “quien tiene enfermedades como el cáncer es porque se lo merece” y que en una boda se lio a patadas con los adornos florales. Tampoco era partidario de instalar rampas para que fieles discapacitados pudieran acceder al templo. En otra ocasión negó la comunión a otra mujer porque acudió a comulgar con un niño en brazos.

“Había perdido los papeles y por fin las reivindicaciones y las movilizaciones que hicimos han dado sus frutos”, ha declarado este martes el alcalde de San Carlos del Valle, José Torres, que desea llegar a un acuerdo con el nuevo párroco para organizar visitas a la iglesia barroca del pueblo, toda una joya arquitectónica conocida en la comarca como 'el pequeño Vaticano'. Don Miguel tampoco era partidario de esas visitas.

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