La actividad física vigorosa puede estar relacionada con un mayor riesgo de ELA

Mikel Trueba, joven que padece esclerosis lateral amiotrófica. /Bernardo Corral
Mikel Trueba, joven que padece esclerosis lateral amiotrófica. / Bernardo Corral

Es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y mortal para la que actualmente no existe tratamiento

EUROPA PRESSMadrid

La actividad física vigorosa, ya sea en el tiempo libre o en el trabajo, puede estar relacionada con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de la neurona motora, también conocida como esclerosis lateral amiotrófica, o ELA, según sugiere una investigación publicada en la edición digital de 'Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry'.

La «nueva evidencia de clase 1» hace que los investigadores especulen si la ELA podría ser una compensación por los muchos beneficios conocidos del ejercicio físico en otros aspectos de la salud. La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y mortal para la que actualmente no existe tratamiento y aunque los genes representan una proporción de casos, también se ha discutido sobre un rol de los factores ambientales, incluida la actividad física.

Pero la evidencia hasta la fecha no ha sido concluyente, posiblemente debido a las diferencias en el diseño y los métodos de investigación, dicen los investigadores. En un intento de intentar cerrar esta brecha, compararon el estilo de vida de 1557 adultos recién diagnosticados con ELA de alrededor de 60 años en Irlanda, Italia y Países Bajos con los de 2.922 personas de edad similar que no tenían la enfermedad.

Cada uno de los participantes proporcionó detalles de su formación educativa; estilo de vida, incluido el consumo de tabaco y alcohol; historial de empleo; y niveles de actividad física de por vida (cuotas semanales de ocio y lugar de trabajo). La actividad física se midió en minutos de Equivalente Metabólico de Trabajo (MET, por sus siglas en inglés), que expresa la cantidad de energía (calorías) gastada por minuto de actividad física.

El análisis de los datos mostró que la actividad física vitalicia se asoció con un mayor riesgo de ELA, después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, como la edad, el sexo, el tabaquismo y el consumo de alcohol, y otras exposiciones potenciales en el lugar de trabajo.

Más riesgo

El mayor riesgo fue del 6 por ciento para las actividades de tiempo libre; 7 por ciento para actividades en el lugar de trabajo; y 6 por ciento para todas las actividades combinadas. Las relaciones fueron más fuertes entre los participantes italianos e irlandeses.

Y cuanto mayor es el puntaje MET, mayor es el riesgo de ELA, lo que agrega peso a otros estudios que describen una mayor prevalencia de la enfermedad de la neurona motora entre los ex atletas profesionales, dicen los investigadores. Este es un estudio observacional, y como tal, no puede establecer la causalidad. También se basó en el recuerdo, y no se pueden descartar factores como la dieta, el trauma o algún déficit metabólico o energético inducido por la actividad, según los investigadores.

«Un mayor riesgo [de 6 por ciento] para todas las actividades combinadas puede traducirse en un aumento del 26 por ciento en el riesgo cuando se compara a una persona que es más activa que el promedio y una persona que es menos», explican. Aunque no se probable que el ejercicio sea un factor importante en el desarrollo de la ELA, este nivel de incremento del riesgo podría ser importante en aquellos que están genéticamente predispuestos, sugieren.

«En general, se ha demostrado que la actividad física es protectora contra muchas enfermedades, incluidas las patologías cardiovasculares, la diabetes y una variedad de cánceres», señalan, y sugieren que «la disminución del riesgo de estas afecciones comunes puede ser una compensación con el aumento del riesgo de una enfermedad relativamente rara como ELA».

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