Un riojano que despega

Álvaro Inchausti posa junto al aparato con el que ha realizado sus prácticas. / A.I.

El piloto Álvaro Inchausti inicia su andadura como piloto comercial tras una larga fase de instrucción

Miguel Martínez Nafarrate
MIGUEL MARTÍNEZ NAFARRATELogroño

Puede que un día de estos le toque realizar un vuelo y el piloto les diga por megafonía algo así: “Buenos días, les habla el piloto Álvaro Inchausti para darles las gracias por volar con Air Nostrum. Iniciamos la fase de aterrizaje y en media hora estaremos en el aeropuerto de (digamos Castellón) donde nos espera un día soleado y unos fantásticos 25 grados. Esperamos que el vuelo haya sido de su agrado”. Puede, como decíamos al principio, que usted vaya en ese avión gobernado por mil botones, palancas y pantallas y por los ojos del piloto riojano Álvaro Inchausti Hein, al que acabamos de presentar.

A sus 21 años inicia su andadura como piloto comercial con la empresa Air Nostrum, filial de Iberia, con la que desde el día 5 quedará vinculado. Atrás queda un largo trabajo de formación y de instrucción tan específica como cara, pero que ha venido a hacer realidad el sueño de este joven piloto riojano que el pasado mes de septiembre obtuvo su licencia oficial.

-Digamos que es piloto comercial desde...

-Desde septiembre.

-Y desde el mes que viene ya será profesional

-Sí, firmo con Air Nostrum el 5 de febrero. En este tiempo he estado haciendo cursos extra en Berlín en un centro de entrenamiento oficial de Lufthansa con simuladores de máximo realismo.

Álvaro, en una sesión de instrucción de vuelo, con un monomotor.
Álvaro, en una sesión de instrucción de vuelo, con un monomotor. / A.I.

-Y ahora... ¿a qué le da derecho su licencia?

-A trabajar con aeronaves de vuelo comercial como aerotaxis, aeronaves comerciales de esas que se pueden ver en las playas y como copiloto de vuelo comercial porque hasta dentro de unos 3 o 4 años no tendré las 1.500 horas de vuelo que son necesarias para dar un nuevo empujón a mi carrera.

-¿Dónde le gustaría llegar?

-A los vuelos de largo radio.

«Mi meta sería llegar algún día a ser piloto de largo radio» ÁLVARO INCHAUSTI

-¿A los intercontinentales con grandes aviones?

-Sí, me enamoré de la aviación cuando acompañaba a mi madre a Estados Unidos en vuelos de diez horas de duración.

-Pero empezar, lo que es empezar...

-En vuelos regionales con un Bombardier CRJ1000 de 40 metros y capacidad para 100 personas, pero todavía me queda pasar por la instrucción específica que me dará Air Nostrum, supongo que en Valencia.

Varias imágenes del joven piloto riojano. / A.I.

-Vamos, que entre formación, vuelos, horas y simuladores, esto es un no parar.

-La formación es constante. No paras, desde luego.

-Por no hablar del dineral. ¿A cómo sale la hora de simulador?

-Muy caro. Hablaríamos de miles de euros por el uso de un simulador certificado o de cientos por pilotar un monomotor. Una licencia te sale por una pasta.

-¿Conoce más pilotos de La Rioja?

-No conozco personalmente a ninguno, pero me han comentado que hay dos o tres en Air Europa.

-En cierta ocasión oí decir que, en realidad, un avión puede despegar y aterrizar sin piloto, que desde tierra pueden hacerlo todo. Verá... yo no me subiría a un avión sin piloto ¿y usted?

-Al revés. Siempre vamos dos pilotos. Si uno sufre un percance, que alguna vez ha pasado, el otro está certificado para cubrir emergencias.

-El piloto automático... Pulsar el botón, estirar las piernas y entrelazar los dedos de las manos en la nuca...

-(Ríe) Qué va. No te puedes ni imaginar la carga de trabajo que hay en una cabina. Hay un montón de controles que tienes que estar vigilando constantemente aparte de la comunicación, el control de test de consumos de combustible, el plan de vuelo... Un piloto automático lo que hace es ir corrigiendo pequeños detalles de manera constante, imperceptible, que al final es lo que hace que el vuelo sea placentero, que el pasaje no sienta movimientos extraños. Si las correcciones las hiciera un piloto todo sería más brusco.

«Nadie se hace una idea de la carga de trabajo que genera estar en la cabina de un avión» ÁLVARO INCHAUSTI

-¿Qué le diría a una persona que tiene miedo a volar?

-Que esto es fisica pura y que no tiene de qué preocuparse, que es el medio más seguro que existe y que el 2017 se ha cerrado sin accidentes.

-¿Ha sentido alguna vez miedo en sus vuelos?

-Nunca. Siempre he sentido esa fascinación.

-Acláremelo de una vez. Uno oye las dos cosas, pero ¿qué tiene más riesgo? ¿Aterrizar o despegar?

-Aterrizar. Pero las dos tienen su complicación. Despegar entraña su riesgo porque vas bajo, lento y el motor está frío, pero aterrizar implica mucha técnica de aproximación, estabilización y estar muy pendiente de la instrumentación, de las radio-ayudas y seguir la senda que te marca el ILS.

-Y además aterrizar te da aplausos.

-Así es. Puede que hayas tenido un vuelo desastroso, con montones de turbulencias y contratiempos, pero si aterrizas fino, te llevas los aplausos. A todos los pilotos nos gusta más aterrizar por el desafío que representa y debo confesar que no se me dan mal.

-Aplausos que se vuelven irritación entre el personal cuando el colectivo se une para hacer huelga. Veranos, Navidad, Semana Santa... aeropuertos llenos de viajeros cabreados. ¿Los ha visto?

-Claro, pero ¿cuándo vas a hacer una huelga?

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