«El problema no es que los científicos se vayan, sino que no puedan volver»

Javier Gómez Serrano.

Javier Gómez Serrano recibe uno de los premios Vicent Caselles de matemáticas por sus investigaciones sobre fluidos

Á. SOTO

madrid. La manera en que rompen las olas en el mar también tiene sus fórmulas matemáticas y a desentrañar esos secretos se dedica Javier Gómez Serrano (Madrid, 1985), uno de los siete científicos galardonados ayer en la tercera edición de los premios Vicent Caselles, convocados por la Fundación BBVA y la Real Sociedad Matemática Española, que reconocen a los mejores matemáticos jóvenes españoles o que han presentado su tesis en España.

Licenciado en Matemáticas e ingeniero en Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Cataluña y doctor por la Universidad Autónoma de Madrid, Gómez Serrano trabaja desde hace cuatro años en el departamento de Matemáticas de la universidad norteamericana de Princeton, donde analiza, entre otros aspectos, la curva que separa dos fluidos de diferentes densidades. «Desarrollamos desde un punto de vista teórico modelos que tratan de capturar y de entender qué ocurre en la naturaleza, y en concreto, en el mar: aspectos como por qué las olas tienen una determinada altura. Los sistemas también sirven para otras áreas, como el análisis del aire, la meteorología o la extracción de petróleo (fluidos en medios porosos)», explica Gómez Serrano.

LOS GALARDONADOS

Premios Vicent Caselles (dotados con 2
000 euros)
Beatriz Sinova, Marina Murillo, María Medina, Angelo Lucia, Félix del Teso y Óscar Domínguez.
Premio José Luis Rubio de Francia (3
000 euros)
Xavier Ros-Otón

De la mano de profesores tan prestigiosos como Charles Fefferman, ganador de la medalla Fields, un reconocimiento a descubrimientos sobresalientes en matemáticas, el investigador español sueña con encontrar una respuesta a los llamados 'problemas del milenio', siete incógnitas matemáticas cuya resolución será premiada con un millón de euros. En su caso, trata de desentrañar las ecuaciones de Navier-Stokes, que describen el movimiento de los líquidos y los gases. «Son ecuaciones que vienen del mundo de los fluidos y más que encontrar una solución, todavía estamos en el punto de saber si existe una solución o no. Y aún estamos muy lejos de hallar una respuesta», resume Gómez Serrano, que empezó en un posdoctorado y ahora es profesor asistente.

El investigador reconoce que la atmósfera de Princeton, donde trabajan varios españoles, es ideal, lejos de los problemas de la ciencia en su país natal. «Salir fuera para investigar es enriquecedor y vale la pena. El problema no es que la gente se vaya, sino que no encuentre oportunidades para volver», afirma Gómez Serrano, cuya tesis fue un estudio riguroso del desarrollo de singularidades en tiempo finito para las ecuaciones de Euler (las que describen el movimiento de un fluido), así como el efecto de la tensión superficial. Una singularidad ocurre cuando rompe una ola o cuando un fluido se vuelve turbulento e implica que el valor de una determinada variable cambia de forma explosiva y se vuelve infinito.

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