No existe un perfil único de violador

Los psicólogos señalan una evolución en su modus operandi

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Ni la edad, ni la clase social. Los violadores no responden a un perfil único, apuntan los expertos. Guillermo Fouce, presidente de 'Psicólogos sin fronteras' señala distintas problemáticas como son el consumo de drogas, los trastornos mentales o la incapacidad de controlar los impulsos. Aunque al menos, tendría una cosa en común, su imagen de la mujer: «Una imagen de objeto que no es un igual a mí». Imagen que comparten también aquellos que agreden en grupo, en los que se produce una «normalización de lo que está ocurriendo». Los psicólogos señalan, además, una evolución en su modus operandi: un cambio en la forma de intimidar a la víctima, que deja atrás las armas blancas o de fuego y pasa a formas más sutiles, a las amenazas.

En una clase de terapia en prisión un preso confiesa: «En mi mente estaba 'Tengo que hacer daño, tengo que hacer daño'». «Yo hubiese ido buscando a una persona que fuese físicamente menos fuerte», apunta un encarcelado. En las reuniones, utilizan distintas herramientas para evitar una nueva víctima, la reincidencia del preso. Según un estudio de la prisión de Brians, el 94% de los presos que se someten a terapia se rehabililitan, una cifra que desciende hasta el 20% si se trata de violadores en serie. Sesiones voluntarias, durante nueve meses, individuales o en grupo con un objetivo: conseguir su reinserción.

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