Muere a los 89 años Simone Veil, «la conciencia de Europa»

Simone Veil, en 2008, tras recibir el premio Carlos V en el Monasterio de Yuste. :: Susana Vera / reuters

La política francesa fue superviviente de Auschwitz, luchadora por los derechos de la mujer y ferviente europeísta

L. A. GÁMEZ

Cuando en 2008 fue elegida miembro de la Academia Francesa, Simone Veil hizo que grabaran en su espada -uno de los símbolos de la institución- tres cosas: el número (78651) que le tatuaron en el brazo en Auschwitz, el lema de Francia ('Libertad, igualdad y fraternidad') y el de la Unión Europea ('Unidos en la diversidad'). La vida de la abogada y política francesa, que se apagó ayer en París a los 89 años, fue la de una Europa desgarrada por el horror nazi y unida después bajo el lema revolucionario francés por el deseo de que la pesadilla no se repitiera.

Opinión

Nacida como Simone Jacob el 13 de julio de 1927 en una familia judía no practicante en Niza, su adolescencia se truncó en 1944 cuando, con sus padres y sus tres hermanos, fue detenida por la Gestapo y deportada al campo de exterminio de Auschwitz. «Sesenta años después, todavía me atormentan las imágenes, los olores, los gritos, la humillación, el viento y el cielo lleno del humo de los hornos», decía en 2005. Solo ella y dos hermanas sobrevivieron. «Creo ser una optimista, pero desde 1945 estoy desprovista de ilusiones».

Tras la Liberación, ingresó en el Instituto de Estudios Políticos de París, donde conoció a Antoine Veil, con quien se casó en octubre de 1946 y tuvo tres hijos. Próxima a la derecha liberal moderada, ya en la carrera judicial llegó a ser secretaria general del Consejo General de la Magistratura y, en 1974, hizo historia cuando Valéry Giscard d'Estaing la eligió como ministra de Sanidad. «Era una mujer excepcional que conoció las mayores alegrías y las mayores desgracias de la vida», dijo ayer el expresidente, «trastornado» por la pérdida. Hace 43 años, Giscard d'Estaing encargó a la primera ministra francesa de la Historia sacar adelante la ley de despenalización de la interrupción del embarazo.

«No podemos tolerar los 300.000 abortos que cada año mutilan a las mujeres de este país, que se burlan de nuestras leyes y que humillan y traumatizan a quienes los padecen», dijo Veil en su defensa de la medida ante la Asamblea Nacional Francesa, donde desde la derecha la acusaron de genocida. A pesar de las presiones conservadoras, incluso dentro del Gobierno, la 'ley Veil' se aprobó el 17 de enero de 1975. Francia fue el primer país católico en legalizar el aborto, y ella se convirtió en un personaje popular, aunque no siempre para bien. «Escribieron en la puerta de mi casa. 'Veil = Hitler'», recordaba en 2000.

Fue en 1979 la cabeza de lista del partido centrista UDF en las primeras elecciones al Parlamento Europeo y volvió a hacer historia: asumió la presidencia de la Eurocámara, cargo que ocupó hasta 1982. «El hecho de haber construido Europa hizo que me reconciliara con el siglo XX». Durante catorce años, se volcó en la política continental hasta que volvió a París como ministra de Sanidad y Asuntos Sociales (1993-1995). Entre 1998 y 2007 fue miembro del Consejo Constitucional y en 2005 pidió el 'Sí' a la Constitución europea, que los franceses rechazaron.

Ese mismo año recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. «Veil encarna los ideales y las realizaciones de una Europa unida y la proyección de los valores europeos al resto del mundo», dictaminó entonces el jurado. «Simone Veil fue la conciencia de Europa y es nuestra obligación continuar cultivando su ejemplo inspirador», dijo ayer Antonio Tajani, presidente de la Eurocámara, que destacó su lucha contra el antisemitismo y por los derechos de las mujeres. «Encarnó la dignidad, el valor y la integridad», afirmó el expresidente François Hollande. Y su sucesor, Emmanuel Macron, dijo que es un «ejemplo» de «lo mejor de Francia».

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