«Educando a una mujer se educa a toda la familia y con las familias a todo el país»

Ebele Okoye./Harambee
Ebele Okoye. / Harambee

La nigeriana Ebele Okoye recibe en Madrid premio Harambee 2018 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

“La situación en Nigeria es dramática. Las violaciones son sistemáticas. La violencia en el seno de la pareja también y lo agresores no asumen ningún tipo de culpa. Las niñas son obligadas a casarse desde hace siglos con hombres mucho mayores”. Este es el día a día de Ebele Okoye, premio Harambee 2018 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, en el que planta cara a un mundo de hombres, donde la mujeres del norte de su país “no tienen derecho a recibir educación, ni a hablar, ni a vestirse como ellas quieren, ni pueden viajar sin pedir permiso de un hombre”. Ella trabaja en el Proyecto Amad “con el que las participantes pueden apreciar la necesidad de convertirse en personas capaces de promover el desarrollo del país”.

Ebele Okoye, que ha recibido el premio Harambee –que en swahili significa todos juntos- de manos de la presidenta de honor de la ONG, Teresa de Borbón dos Sicilias, explica que en Nigeria, “poco a poco, están reconociendo que las mujeres tienen algo que aportar, pero ante cualquier paso que quedemos dar tenemos que ir a pedir el permiso de los jefes de las comunidades donde trabajamos, que son hombres, y muchas veces ponen obstáculos”. Esa cerrazón masculina, que tiene mucho que ver con las costumbres tribales o sus creencias religiosas, “junto a la poca formación al vivir en áreas rurales, la vamos superando”. De esta manera consiguen permisos para poner en marcha los proyectos de formación de unos niños y mujeres que en esas zonas rurales “están totalmente sometidos”.

Esta farmacéutica, formada en Europa e hija de un profesor universitario, defiende que “educando a una mujer se educa a toda la familia y con las familias a todo el país”. “Las mujeres son un camino seguro hacia el progreso sostenible en la sociedad, pero necesitan la educación que les permita asumir funciones de liderazgo”, dice. Esto no es fácil en Nigeria, donde las jóvenes abandonan la escuela para casarse a la fuerza y son obligadas “aceptar la servidumbre doméstica involuntaria e incluso el tráfico de personas”, apunta Okoye.

Desde 2005 que la ONG Women’s Board, en la que desarrolla su labor la premiada, desarrolla el programa Amad en el que se fomenta “una cultura integral de educación y trabajo con el fin de que la mujeres capaces y bien preparadas puedan desempeñar un papel decisivo en el desarrollo nacional”. Es una formación teórica y práctica dentro de las comunidades rurales nigerianas que incluye desde la alfabetización, a las manualidades, la capacitación empresarial mediante microcréditos, a unos servicios médicos y dentales o comprar de maquinaria y herramientas para procesar la yuca. Desde que se inició este programa 4.000 mujeres y niños se han beneficiado de la formación.

Sin embargo, la realidad no es fácil. A prácticas como la sumisión al hombre, en la ablación de clítoris de la que Nigeria encabeza el ranking mundial, se suma la amenaza del grupo terrorista islámico Boko Haram, “lo que ha complicado todavía más la situación”. “Desde 2002, con la irrupción del terrorismo, las mujeres son violadas, esclavizadas, vendidas e incluso usadas como arma en los atentados”, denuncia Ebele Okoye. “Esto promueve el miedo en todo el país, máxime cuando los terroristas van a cualquier escuela a secuestrar a las mujeres”.

Okoye es optimista con su país, porque “los hombres están dándose cuenta de que las mujeres tienen algo que aportar”. Por eso, ante un futuro en el que está convencida de que habrá un cambio social, esta emprendedora solidaria anima a médicos y enfermeros españoles a contactar con su ONG a través de Harambee para trabajar en su país

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