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«Siempre he sido peleona»

Esperanza Herrero. :: juan marín/
Esperanza Herrero. :: juan marín
Esperanza Herrero | Enfermera jubilada

«Muchos hombres aprueban la teoría, pero suspenden en la práctica. Hay mucho micromachismo incluso entre la izquierda»

NOEMÍ IRUZUBIETA

Desde que comenzó su carrera como enfermera hasta hoy, Esperanza Herrero nunca ha dejado de ser «una peleona». Vinculada a UGT desde 1975 «siempre he luchado por los derechos de los trabajadores y por la igualdad de la mujer» ya que, en este sentido, «muchos hombres aprueban la teoría, pero suspenden en la práctica. Hay mucho micromachismo incluso entre la izquierda».

Esta logroñesa de 65 años, jubilada a finales de 2016 por problemas de salud, comenzó a trabajar en 1973 en la antigua Residencia y en 1986, cuando aprobó las oposiciones, pasó a la atención primaria en el Joaquín Elizalde. De su dilatada carrera profesional como enfermera «lo mejor ha sido el trato con los compañeros y con los pacientes. He sido muy feliz trabajando, sobre todo en Primaria. En el hospital es muy bonito el trabajo de enfermería, pero en primaria eres la referencia de la familia, eres confidente de muchos problemas de la familia y de las propias mujeres. Era una satisfacción ayudarlas".

Los momentos más duros fueron los que sufrió por su conflicto con el Colegio de Enfermería que ella misma había ayudado a crear, «no era lo que yo esperaba y me borré». Esto le ocasionó problemas más que graves. El consejo nacional le denunció, «me juzgaron y me condenaro a pagar 400.000 pesetas, además de a seis días en arresto domiciliaria por intrusismo profesional al no estar colegiada, así que terminé volviéndome a colegiar», relata. Algo que tampoco se resiste a mencionar como aspecto negativo es «la presión que se está sometiendo en los últimos años al personal por todos los recortes en Sanidad. Se trabaja en una situación de estrés increíble. La sanidad sigue funcionando gracias a los trabajadores», asegura.

De los años setenta y primeros ochenta recuerda que «las enfemeras éramos prácticamente las auxiliares del médico, las chicas que les escribíamos las recetas y les ayudábamos a ponerse la bata, no teníamos el mismo reconocimiento como profesionales por nuestra condición de mujeres». Esto empezó a cambiar poco a poco gracias a su lucha, pequeños grandes cambios como conseguir «junto a otras compañeras que se eliminara la cofia de los uniformes» y que se creara una consulta propia de enfermería «algo muy necesario». Otro de sus importantes logros fue el pago de la guardería, porque estaba recococido el derecho pero no aplicado y «conseguí y desde entonces se está pagando la guardería a los trabajdores», refiere.

Además de por las mejoras en nuestro puesto de trabajo, en el comité de empresa luchaban «por el respeto profesional, respeto a la persona y sobre todo a las mujeres». Siempre le han dicho que era 'muy peleona' y que 'siempre estaba dando guerra', recuerda sonriendo. Admite, no obstante, que en el sector sanitario «las mujeres somos mayoría y la diferencia salarial no existe, así que pelear por ciertas cuestiones no ha sido tan duro como en otro tipo de empresas y profesiones». En aquella época, recuerda, «éramos prácticamente todas mujeres, en urgencias había algún enfermero y en urología, porque las mujeres no sondaban a los hombres».

Esperanza sostiene que a nivel de su profesión la sociedad es «cada vez más consciente de la importancia de la enfermería y cada vez se nos tiene más en cuenta». En cuanto a la sociedad en general, «la igualdad de la mujer es algo que se tendría que inculcar en los colegios y a nivel general quedan muchos hombres que piensan que la mujer es la que tiene que encararse de los hijos, de la casa, del cuidado de los ancianos. Eso lo he visto mucho en primaria. Ni la nuera ni la hija tienen que hacerse cargo de los ancianos», asegura. A nivel de empresas admite que tiene menos conocimiento, «porque no lo he padecido, pero pienso que la desprotección que se encuentra la mujer de cara a la diferencia salarial y al acoso sexual es una cosa que sigue estando pendiente».

En cualquier caso, proclama Esperanza que «el mundo es de la mujer», así que esta jornada tiene que ser un punto de inflexión para que gobiernos y empresarios tengan claro el papel de la mujer en la sociedad. Ya era hora de salir a la calle. Hemos tenido que retroceder 20 años en las mejoras para que la mujer tenga que salir a pelear de nuevo».

Movilizaciones de jubilidados

Esperanza Hererro forma parte ahora de la Ejecutiva de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT, desde donde apoya e impulsa las movilizaciones de los jubilados por unas pensiones dignas. «Las pensiones son muy bajas. Yo soy afortunada porque debido a mi profesión he cotizado lo máximo, pero creo muy injusto muchos pensionistas y las viudas cobren esas pagas ridículas».

Y no sólo eso, «todo lo que luchamos cuando yo era joven, por los derechos de asociación, por la legalización de sindicatos y partidos, por mejora salarial, por sanidad pública, la escuela pública... Son muchos los temas en las que estamos yendo para atrás. Muchas de las reivindicaciones actuales son las que hacíamos en los años sesenta y setenta», señala.

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