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«A las mujeres se nos exige más para un mismo puesto»

Ruth Lázaro. :: E.D.R./
Ruth Lázaro. :: E.D.R.
Ruth Lázaro | Mecánica en Unipapel

«Yo no me he sentido discriminada, pero a veces son pequeñas cosas», explica Ruth Lázaro, que sí piensa que no ha tenido igualdad de oportunidades

Roberto G. Lastra
ROBERTO G. LASTRALogroño

Iba para delineante, pero la falta de plazas de matrícula la llevaron a zambullirse en un mundo hasta entonces acotado a los hombres. «Gracias a un profesor, un sacerdote de Jesuitas, hice electricidad por la FP antigua y me gustó tanto que luego realicé un grado superior de mantenimiento de equipos industriales y desde entonces me dedico a cualquier cosa que tenga que ver con maquinaria, robótica, electricidad, mecánica, electrónica...», resume Ruth Lázaro, mecánica en Unipapel, quien recuerda que la empresa le dio, como al resto de trabajadoras en otras líneas, una bata, un uniforme imposible para desempeñar su labor bajo las máquinas.

- Era una de las pocas mujeres en esa rama de estudios, imagino.

- Sí, en electricidad era la tercera que entraba, pero en el taller de mecánica era la primera. Hay de todo, compañeros que te ayudan mucho y otros que no, pero en general muy contenta, terminé muy bien y acabé quinto de FP trabajando ya.

- ¿Cuándo llegó a una empresa grande, como Unipapel?

- La primera vez fue hace quince años, pero luego me surgió otra oferta que mejoraba las condiciones y me marché. Luego unos años después, hace ya doce, me volvieron a llamar de Unipapel y regresé.

- ¿Tuvo trabas o problemas en los inicios laborales?

- La verdad es que no. Cuando llegué a Unipapel era la primera chica que entraba en ese servicio y el único inconveniente fue que me dieron el mismo uniforme que al resto de las empleadas, una bata, pero claro, con bata no puedes meterte debajo de las máquinas así que pedí pantalón y camisa. Me lo dieron enseguida y lo curioso es que a partir de entonces todas las chicas podían elegir entre ambos uniformes. Vas abriendo pequeños resquicios que normalizan las situaciones.

- Hablamos de un ámbito exclusivamente ocupado hasta entonces por hombres. ¿Cómo fue el recibimiento por parte de sus compañeros?

- Bien, en general, bien. Claro, ha habido de todo, hay quien me ha ayudado muchísimo y que incluso dejaban su trabajo para echarme una mano y enseñarme; y otros, que eran más reticentes y que no estaban cómodos trabajando conmigo. Pero en general, insisto, he estado muy bien y llevándome bien con la gente.

- ¿Se ha sentido discriminada alguna vez?

- Discriminada no, pero hay veces que son pequeños detalles. Yo no he tenido ningún problema, lo que sí es cierto es que a las mujeres se nos exige más que a un compañero hombre para un puesto de trabajo y una misma labor y demostrar que efectivamente puedes hacerlo.

- ¿También salarialmente?

- No lo sé, yo no me pregunto lo que ganan mis compañeros. No en el salario base, pero sí que puede haber diferencias en los complementos, pero no lo sé en el caso concreto de la empresa.

- ¿Considera que ha tenido la misma igualdad de oportunidades?

- No, cuando ha habido que tomar decisiones han prevalecido otras cosas a la formación o a la capacidad de trabajo. Pero sí que quiero que quede claro que en lo que es el trabajo con mis compañeros no he tenido nunca ningún problema.

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