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La factura del empleo inestable

La labor de las cuidadoras implica gran esfuerzo físico y provoca enfermedades profesionales. :: reuters/
La labor de las cuidadoras implica gran esfuerzo físico y provoca enfermedades profesionales. :: reuters

La incidencia de las enfermedades profesionales es superior en las mujeres

L.J.R.

El escenario laboral para la mujer es hostil. Lo es desde el punto de vista de las condiciones laborales, del tipo de contratación, de la remuneración... Y todo eso tiene derivadas que se extienden, también, a su propia salud. Lo dice el informe sobre enfermedades profesionales de UGT, que concluye que la incidencia de las patologías profesionales en mujeres (132,7 casos por cada 100.000 trabajadoras) es superior a la de los hombres (128,1 casos).

Carlos San Martín, secretario de Salud Laboral de UGT en La Rioja, sostiene que detrás de esa realidad se esconden, por un lado, «unas condiciones de trabajo que son precarias» y, por otro, una ausencia de medios de prevención en el desempeño de su trabajo: «El mayor número de enfermedades profesionales que afectan a las mujeres son de origen músculo-esquelético y hay dos factores que los provocan: por un lado, su mayor presencia en centros para mayores y relacionados con la salud o atenciones domiciliarias con un trabajo que se basa mucho en el esfuerzo físico y, por otro, los escasos medios de prevención».

EL DATO

132,7
casos de enfermedad laboral por 100.000 trabajadoras se registraron durante el 2017.

Así, el informe de UGT revela que las mujeres sufren más enfermedades profesionales causadas por agentes físicos (patologías provocadas por los trastornos músculo-esqueléticos), por agentes biológicos (lo que puede deberse a la mayoritaria presencia femenina en sectores como la sanidad) y las enfermedades de la piel.

En ese escenario global también juega en contra de las trabajadoras el propio sistema. No sólo sufren más enfermedades profesionales sino que, además, se tienen que enfrentar a la complejidad de demostrar que la patología es consecuencia de su actividad laboral. «Hay que revisar las tablas de enfermedades profesionales», dice San Martín, que se remite al informe de UGT, que deja entrever que las mutuas visten de contingencia común (no relacionada con el trabajo) las derivadas de la profesión.

Y pese a que las mujeres son las principales afectadas por enfermedades laborales, las bajas se reparten a partes iguales entre ellos y ellas. La explicación se encuentra en la segunda línea de esta información: «Al estar en una situación precaria no tienen mucha propensión a decir que sufren una enfermedad profesional... que si además al final no la reconocen como tal las prestaciones serán mucho menores», completa San Martín, que traza un escenario aún más oscuro: «Estamos detectando ofertas de trabajo en las que, directamente, piden que se abstengan las mujeres». En pleno siglo XXI.

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