Cuidado con el ejercicio físico en horas de sol

Conviene llevar la cabeza cubierta, ropa adecuada, gafas de sol, aplicar fotoprotector solar e hidratarse bien En esta época del año, las primeras horas de la mañana y las últimas horas de la tarde son las mejores para practicar deporte

MIGUEL AIZPÚN

logroño. Es frecuente que en verano, aprovechando las vacaciones, queramos hacer todo el ejercicio físico que no hemos hecho a lo largo del año. Que carguemos el coche con la bicicleta, raquetas, etc. Si no hacemos deporte habitualmente, debemos programar nuestro ejercicio físico. Empezar poco a poco, eligiendo bien la hora del día en que vamos a ir en bicicleta, correr, caminar, etc., buscar recorridos sombreados, evitar las horas del día más soleadas, ir poco a poco, usar ropa adecuada, que sea cómoda, ligera y transpirable. Estas tres características ayudarán a eliminar el calor. No olvidar llevar la cabeza cubierta y gafas de sol homologadas. Aplicar el fotoprotector 50+, con el sudor pierde efecto y hay que renovar su aplicación, no olvidando de aplicarlo también en días nublados, ya que las nubes dejan pasar los rayos solares.

Compañera irremplazable debe ser también la botella de agua. Hidratarse es vital para reponer líquidos y sales perdidas a través del sudor, no sólo después, sino antes y durante el ejercicio. Hay que tomar líquido, si puede ser agua, mejor, para compensar la que perdemos al sudar y respirar. A mayor exposición al sol, más nos tenemos que hidratar.

Si hacemos deporte a pleno sol, se unen el calor, el esfuerzo y la perdida de líquidos. Esto puede ser uno de los desencadenantes del golpe de calor. Cuando el cuerpo no puede regular su temperatura y ésta crece hasta alcanzar los 40 o 41 grados centígrados, estamos ante uno de ellos. Se produce la inflamación de determinados órganos que puede llevar una pérdida de conocimiento y hasta comprometer la vida.

Hay grupos de riesgo ante una ola de calor: enfermos, medicados, niños, personas con sobrepeso, etcétera

Los principales síntomas son las temperaturas corporales altas, la desorientación o los fallos en el corazón y en la respiración. Si un deportista los experimenta debe parar, situarse a la sombra y tomar líquidos.

Es fundamental hidratarlo, ventilarlo, abanicarlo e incluso utilizar paños fríos para que vaya perdiendo el calor, y bajar así su temperatura hasta los 39 grados.

Los días de calor intenso obligan a nuestro cuerpo a un esfuerzo de adaptación para mantener la temperatura corporal normal, ya que se suda más, nuestras venas se dilatan, una situación que se da con especial crudeza cuando existe mucha humedad y sin viento.

Existen grupos considerados de mayor riesgo ante una ola de calor, además de las personas mayores: los enfermos (que hayan tenido patología cardiovascular, cerebrovascular, respiratoria, renal, neurológica, diabetes...) o medicados (anticolinérgicos, antihistamínicos, fenotiazinas, psicofármacos, diuréticos, betabloqueadores...); personas con facultades mentales disminuidas; niños menores de 4 años y personas con sobrepeso.

Se aconseja combatir las altas temperaturas con medidas sencillas como beber mucho agua o líquidos (eso sí, evitando las bebidas alcohólicas, café, té o cola y las muy azucaradas); permanecer en lugares frescos; tomar una ducha o un baño; bajar las persianas evitando que el sol entre directamente; evitar el uso de máquinas y aparatos que puedan producir calor en las horas más calurosas, sobre todo si son intensas; y, si tiene que permanecer en el exterior, estar a la sombra, usar ropa ligera y de color claro y utilizar un calzado fresco, cómodo y que transpire.

Con estas precauciones, todo apasionado del deporte hará que una de las mejores opciones para aprovechar el tiempo libre y las horas de luz solar que nos ofrece esta cálida época del año no se convierta en una experiencia de ingrato recuerdo.

Fotos

Vídeos