Cuatrocientas bandas estafan a los seguros de automóvil por todo el país

Cuatrocientas bandas estafan a los seguros de automóvil por todo el país

El número de mafias casi se ha triplicado en cinco años y tienen como territorios con mayor actividad a Murcia, Andalucía, Cantabria y el País Vasco

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

Un conductor prudente se incorpora con cuidado a una rotonda, pero le embiste por la izquierda un automóvil que, nada más verle entrar en el carril interior, acelera para asegurarse de que se produce la colisión. Pese a la manifiesta mala fe del segundo coche, el culpable siempre será el primero, porque está obligado a ceder el paso. El resultado es una demanda del segundo contra la aseguradora del primero por los daños en su vehículo y, sobre todo, por las supuestas lesiones físicas sufridas por el conductor y los ocupantes.

La reclamación de los conocidos como 'rotonderos' nunca suele ser inferior a los 12.000 euros por parte, unas diez veces más que la estafa media cometida por ciudadanos particulares. Solo en la provincia de Granada, entre 2015 y 2016, las bandas profesionales de 'rotonderos' protagonizaron 19 siniestros de tráfico idénticos al anterior con 36 falsos lesionados.

Pero no es el único 'modus operandi'. En Sevilla, otra banda, en la que los miembros del grupo unas veces hacen de conductor y otras de víctima, simuló 50 atropellos en dos años. En Cádiz, los miembros de una sola familia, alternando también según el montaje todos los papeles posibles en un accidente, inventaron 24 siniestros con 34 lesionados en torno a un polígono industrial. En esa misma capital andaluza, el dueño de un taller realizaba seguros a nombre de su mujer y simuló 14 accidentes, de los que cobraba parte de los daños por lesiones y además reparaba los vehículos.

Son algunas de las 400 bandas organizadas para estafar de forma sistemática a las aseguradoras detectadas por Línea Directa en los cinco últimos años y reflejadas en su cuarto barómetro sobre el fraude en las pólizas de coches y motos. El estudio alerta de que se trata de una actividad criminal al alza, pues solo en 2017 existe constancia de los montajes reiterados de un centenar de estas mafias, lo que multiplica por 2,5 a las 40 bandas que actuaron en España en 2013.

Se trata, en la mayor parte de los casos, de organizaciones con un núcleo central de 3 o 4 miembros, con colaboradores ocasionales, cuyos componentes suelen tener un perfil violento y vinculado a otras actividades delictivas, que no solo simulan siniestros sino que también implican a inocentes en accidentes reales, que alternan los partes a distintas aseguradoras -la técnica del 'carrusel'-, y cuyo objetivo fundamental es la reclamación de grandes cantidades por supuestos daños personales.

El barómetro señala que la autonomía con mayor presencia de bandas de estafadores del automóvil en relación a su población es Murcia, que duplica a Andalucía, Cantabria y País Vasco, que son las que la siguen, en todos los casos con más de dos mafias estables por millón de habitantes. En la zona media están Galicia, Asturias y Cataluña, con entre una y dos bandas permanentes, y en la parte baja está el resto de España, con una banda o ninguna, según los años.

Montajes en máximos

Pero el estudio, más allá de la actividad de las bandas, constata que el notable aumento del fraude a las aseguradoras del automóvil registrado en los años de la crisis no solo no se ha corregido con el inicio de la recuperación económica sino que se encuentra en máximos históricos. Más del 6% de los siniestros comunicados están inventados o manipulados, por un importe medio de 1.286 euros y un coste global estimado de unos 833 millones anuales. Por el número, la mayoría son partes de daños materiales ajenos al siniestro, con una media de 309 euros, pero por volumen de dinero destacan las simulaciones o agravamientos ficticios de lesiones, con un coste promedio de 15.500 euros por reclamación.

El perfil mayoritario del defraudador individual es el de un conductor de entre 18 y 24 años, desempleado o con un trabajo precario, que manipula partes de daños materiales para tener el coche en buen estado. Entre las mujeres abundan los partes de lesiones simuladas, porque dicen realizar las estafas porque «necesitan dinero». Uno de los casos más llamativos detectados por Línea Directa es el de un joven transportista que reclamó 150.000 euros por una supuesta lesión de tobillo que lo incapacitaba de manera permanente y que, según descubrió un detective, era previa al siniestro y, además, nada invalidante, pues grabó a la supuesta víctima corriendo los encierros de su pueblo.

La provincia con un mayor porcentaje de fraudes de particulares vuelve a ser Murcia, seguida por Almería y Jaén, con Soria, Teruel y Pontevedra entre las zonas con los registros más bajos.

Pese al alto porcentaje actual de fraudes, los españoles no solo no engañan más a las aseguradoras de coches sino que lo hacen algo menos que los principales países europeos. Según la encuesta de Línea Directa, pese a que un tercio de los españoles cree que cometen más fraudes que los países vecinos, no es cierto. Preguntados si habían engañado alguna vez su aseguradora, el 4,3% de los británicos contestó que sí, igual que el 4% de los italianos y el 3,5% de los franceses. En España solo dio una respuesta afirmativa el 2,9%.

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