El parecido genético fomenta la amistad

El parecido genético fomenta la amistad.
El parecido genético fomenta la amistad.

El Día Internacional de la Amistad, que se celebra cada 30 de julio, suscita el interés de la comunidad científica

DANIEL CABORNEROMadrid

En 2014, en vísperas del Día Internacional de la Amistad que cada año se celebra el 30 de julio, una investigación detectó similitudes entre los genes de las personas que mantienen amistad. Fue realizada por científicos de la Universidad de Yale (Connecticut, EE UU) y de la Universidad de California en San Diego (también en EE UU), analizando estadísticamente el genoma de un grupo de amigos.

Su trabajo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, sugirió que compartir o no ciertos rasgos genéticos puede ofrecer ventajas evolutivas. Y por ello, con una muestra de 1.932 personas, reflexionaron sobre cómo alguien escoge a sus amigos: ¿solo por la apariencia, después por el carácter y por último el trato que recibimos a cambio?.

Tras realizar dicho análisis, los investigadores determinaron que existen más que semejanzas físicas entre amigos. "Mirando a través del genoma nos encontramos que, por término medio, somos genéticamente similares a nuestros amigos", reiteró James Flower, coautor del estudio y profesor de genética médica en la UC San Diego.

"Se compararon parejas de amigos no relacionados con parejas de extraños también sin relación. Estas mismas personas, que no eran ni parientes ni cónyuges, se utilizaron en ambas muestras. Este trabajo apoya la visión de los seres humanos como fuerzas evolutivas, respecto a las personas que nos rodean", añadió Nicholas Christakis, también coautor y profesor de sociología, biología evolutiva y medicina en Yale.

Christakis explicó que "nuestra salud no solo depende de nuestra propia constitución genética, sino también de la de nuestros amigos". Así, los resultados indicaron que los amigos tienen un 1% de semejanza genética, mismo porcentaje que nos relaciona con nuestro primo cuarto o con nuestro tatarabuelo.

"Aunque es un porcentaje pequeño, lo sorprendente es que es estadísticamente significativo; es decir, el incremento no se puede atribuir a resultados del azar", detalló el artículo de Proceedings of the National Academy of Sciences. "Tenemos más ADN en común con los amigos que escogemos que con los extraños de nuestra localidad", comentó el propio Flower.

Examinaron 1,5 millones de variantes genéticas del Framingham Heart Study, una base de datos con detalles sobre las amistades y la genética de sus participantes; la mayoría de los participantes tenían ascendencia europea. Los científicos vieron que la rápida evolución de los últimos 30.000 años pudo guardar relación con los resultados de su estudio, siendo el entorno social la propia fuerza evolutiva.

Algo más que amigos

Meses más tarde del trabajo de Christakis y Fowler, otra investigación demostró que las relaciones surgidas entre amigos con derecho a roce no tienen futuro. El estudio, realizado por la Society for the Scientific Study of Sexuality (Sociedad para el Estudio Científico de la Sexualidad) con 191 personas que mantenían este tipo de relación, constató que sus lazos no son nunca demasiado sólidos.

Se analizó su situación sentimental a lo largo de todo un año; y pasado tal periodo, se comprobó que solo el 26% de las parejas seguía manteniendo ese tipo de relación. En el resto de los casos, un 31% ya no tenía ningún tipo de afinidad con su compañero, el 28% de ellos habían vuelto a ser solo amigos y el 15% se había convertido en pareja estable.

La investigación destacó que algunos de los objetivos de estas personas en su relación parecían ser más asequibles que otros. Así, los que querían volver a ser solo amigos después del ‘affaire’ tuvieron más éxito en conseguirlo que quienes quisieron prolongar su estatus de derecho a roce. Los primeros lo consiguieron en un 60% de los casos y los segundos solo en un 40%.

Según la Society for the Scientific Study of Sexuality, estos resultados sugirieron muchas maneras para que perdurasen estas relaciones. Sin embargo adviertieron de que, si se busca en ellas un medio para iniciar un romance, era muy posible que el final no fuera el deseado. Por otra parte, si se quería mantener al menos algún tipo de amistad o relación con la otra persona, la clave parecía ser la comunicación.

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