La Rioja

Voyager 1, casi cuarenta años surcando el espacio

La Voyager 1.
La Voyager 1. / NASA
  • El 5 de septiembre de 1977, la NASA lanzó desde Cabo Cañaveral esta sonda que prosigue su misión de estudiar los límites del sistema solar

El 5 de septiembre de 1977, la NASA lanzó desde Cabo Cañaveral la sonda Voyager 1, que sigue siendo operativa actualmente, prosiguiendo su misión de estudiar los límites del sistema solar. El 25 de agosto de 2012, a poco más de 19.000 millones de kilómetros del Sol o 122 UA, la sonda dejó atrás la heliopausa, siendo la primera en alcanzar el espacio interestelar, informa la NASA.

Su misión original era visitar Júpiter y Saturno. Fue la primera sonda en proporcionar imágenes detalladas de las lunas de esos planetas. A una distancia de 135 unidades astronómicas (20.195.730 000 km) del Sol, en junio de 2016,3 era la nave espacial más alejada de la Tierra y la única en el espacio interestelar, pero aún sin salir del sistema solar, quedándole unos 300 años aproximadamente para entrar a la nube de Oort.

La Voyager 1 viaja a una velocidad relativa de la Tierra y el Sol mayor que la de ninguna otra sonda espacial, informa Wikipedia. A pesar de que su hermana Voyager 2 fue lanzada 16 días antes, la Voyager 2 nunca rebasará a Voyager 1. Ni tampoco la misión New Horizons a Plutón, a pesar de que fue lanzada desde la Tierra a una velocidad superior que las dos Voyager, ya que durante el curso de su viaje, la velocidad de la Voyager 1 fue incrementada debido a tirones gravitacionales asistidos.

Voyager 1 tiene una trayectoria hiperbólica, y ha alcanzado velocidad de escape, lo que significa que su órbita no regresará al sistema solar interior. Junto con la Pioneer 10, Pioneer 11, Voyager 2 y la New Horizons, Voyager 1 es una sonda interestelar.

Ambas sondas Voyager han sobrepasado su tiempo de vida calculado en un principio. Cada sonda obtiene su energía eléctrica de tres RTGs, (Generador termoeléctrico de radioisótopos) de los cuales se espera que estén generando suficiente energía para que las sondas estén en comunicación con la Tierra hasta por lo menos el año 2025.