El chat donde dar la alarma

ANAR inaugura una nueva herramienta anónima, segura y confidencial para ayudar a menores con problemas o víctimas de violencia

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

La violencia que padecen los niños y adolescentes españoles es un problema de primer orden. La Fundación ANAR, que desde hace 23 años gestiona un teléfono gratuito y confidencial donde pedir ayuda, ha detectado que el número de casos graves -maltrato familiar, acoso escolar, violencia de género, abusos sexuales, anorexia- se ha multiplicado por tres en solo cinco años, hasta llegar a una proporción desconocida, y que situaciones tan delicadas como los intentos de suicidio o las autolesiones están teniendo un crecimiento exponencial, hasta el punto de que en solo dos años se han triplicado los primeros y multiplicado por nueve las llamadas que comunican los segundos.

Pero los responsables de esta fundación, además de la certeza del agravamiento acelerado de esta lacra, también han detectado otras dos realidades. Que existe una gran cantidad de casos de violencia infantil ocultos, ya que más de las mitad de niños y adolescentes inmersos en situaciones graves, pese a vivir su infierno personal a diario, tarda más de un año en pedir ayuda y que el teléfono, el canal para salir en auxilio de las víctimas desde 1994, por el que desde entonces han atendido cuatro millones de llamadas de niños y adultos, ya no sirve para llegar a buena parte de los menores. Aunque el 83% de los chicos de 14 años tiene un 'smartphone' propio, solo el 30% realiza llamadas, el resto, que de media se conecta a internet más de tres horas al día, tiene como vía de comunicación habitual los chat.

Este es el escenario en el que la fundación, siguiendo experiencias exitosas en Canada y Holanda, ha decidido inaugurar una nueva herramienta de comunicación con los menores, complementaria al tradicional 900202010: el Chat ANAR. «Tenemos que estar allí donde están ellos, donde ellos están cómodos. La ayuda sigue siendo la misma, solo cambia el canal», explicó la presidenta de esta organización, Silvia Moroder, que indicó que el proyecto se ha puesto en marcha gracias a los 100.000 euros que les ha aportado la Fundación La Caixa.

El chat funcionará todos los días del año, de cuatro de la tarde a doce de la noche (cuando los chicos ya han salido del instituto), y en todo momento habrá en línea nueve orientadores que contarán con el apoyo del gabinete de abogados y de trabajadores sociales del teléfono clásico. Se trata de un diálogo directo y en tiempo real entre el menor y el psicólogo, anónimo y confidencial -el chico solo tendrá que identificarse con un 'nick'-, en el que se pueden plantear dudas o problemas personales, pero también situaciones graves y de riesgo, para las que se recibirá, según el caso, orientación o ayuda inmediata.

El botón de alerta

Para las ocasiones en las que el psicólogo detecte una situación de riesgo o de necesidad de intervención inminente -autolesiones, ideaciones de suicidio, maltrato, abandono, fugas- se ha diseñado la llamada «alerta especial». En la conversación digital aparecerá un botón verde que, si el chico lo pulsar, le pondrá en comunicación directa con el Teléfono de Ayuda, para que los técnicos puedan tomar las medidas urgentes precisas.

El paso, que con el tiempo puede significar el relevo del teléfono tradicional, no lo han dado sin red. Gracias a una subvención del Ministerio de Servicios Sociales, han probado el servicio durante un año, de forma experimental. Las 300 charlas anónimas mantenidas con adolescentes les han confirmado su «eficacia». Los chicos se sienten tranquilos y seguros y se han abierto a denunciar situaciones de gravedad en el 60% de las ocasiones, explicó Benjamín Ballesteros, director de la fundación.

El Chat ANAR se puede iniciar por dos vías. A través de la web de la fundación, a partir de este jueves a las cuatro de la tarde, y mediante una 'app' para el móvil, que estará disponible antes de final de año. Para dar seguridad al menor, el icono de la 'app' no tendrá nombres y, en cuanto se llegue a la tercera línea del chat, se borrará en su teléfono (en la pantalla del psicólogo no) toda la conversación anterior, para evitar que pueda ser sorprendido por su agresor.

La experiencia piloto permite a ANAR estimar que en el primer año de uso mantendrán más de 7.000 chat, de los que unos 2.700 corresponderán a casos graves, a los que los psicólogos dedicarán unas 11.000 horas. Si el pronóstico se cumple, las conversaciones serán mucho menos abundantes que las del teléfono clasico -que atiende a diario a unas 1.200 personas-, pero se tratará de comunicaciones de mucha mayor relevancia. El teléfono, entre las 468.784 llamadas de 2016, detectó 5.648 casos graves de violencia contra los menores y el chat pretende aflorar la mitad de esta cantidad de alertas con solo 7.000 comunicaciones.

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