La Rioja

EL ENEMIGO INVISIBLE

Una vez demostrada que la oración ejerce muy escasa influencia en la lucha contra el terrorismo, estamos probando si su influjo es mayor con las 'enérgicas repulsas', pero parece que tampoco vale. La estampida de Turín nos confirma algo que ya sabíamos: que el miedo es peor que aquello que se teme. Ahora se ha expandido por el llamado 'viejo continente', que no tiene la edad que representa. Nos explica Rilke que no hay que hablar de victorias ni de derrotas, porque «sobreponerse es todo», pero ocurre que estamos hartos de sobreponernos y no sirve para nada. Mientras, Trump reclama la actuación del veto migratorio, pero los asesinos terroristas no tienen pasaporte y no dan la cara en su carné de identidad. Lo suyo es morir matando y lo nuestro es confiar en que se cansen de hacerlo.

Estábamos distraídos con la trifulca de las banderas regionales, porque el asunto tiene mucha tela, pero cuando florecen los jardines del mal todos regresamos a la realidad, que es indeseable. Olvidamos nuestros deseos y otros propósitos. El necesario PSOE acaba de celebrar unas elecciones generales y se afianza como primera fuerza de la oposición, por delante de Podemos. Hay que poner orden en la casa mientras nos la bombardean los que aspiran a que todos vivamos al descampado. No nos queda París, pero nos queda la señora Merkel, que está resuelta a que Europa haga frente a Estados Unidos, en versión Donald Trump, que es el primer presidente de EE UU antieuropeo. No es ninguna calumnia. Menos mal que el grandioso Madrid actual ha conseguido la duodécima Copa de Europa, sin Di Stéfano, sin Puskas y sin Santamaría, pero con Cristiano, con Sergio Ramos y con mi paisano Isco. El fútbol es el mejor de los paliativos y todos los que somos infatigables deportistas sentados estamos felices a pesar de tener el enemigo dentro.

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