La Rioja

«En la música somos todos iguales»

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Asistentes al concierto en el centro Dato II Polibea de atención a discapacitados de Madrid. / A. Ferreras / V. Carrasco

  • Integrantes de Los Brincos, Los Pekenikes, los Pop Tops y otros grupos pioneros se reunieron en un recital para discapacitados de Madrid

El auténtico concierto de Navidad de 2016 tiene lugar en el centro Dato II Polibea de atención a discapacitados de Madrid. Suben al escenario una serie de estrellas que dejaron de quemar, dueñas de una luz madura, reposada. Estos tipos lo petaron en su día. Están Phil Trim, que escribió la letra en inglés de 'Mami Blue', Félix de Los Pekenikes, que hace solos de tres horas y que parió la canción 'Cerca de las Estrellas' más o menos cuando el hombre estaba llegando a la Luna. Y Adolfito, que fundó Los Íberos y que inventó las suecas; y también Francis Cervera, que dirige la asociación Pioneros Madrileños del Pop con la precisión de un metrónomo; Paco Pastor, la voz de Fórmula V y su 'Cuéntame'; Juan Manuel Valle, un eterno 'Aguaviva' y Helena Bianco, que tenía miedo al avión y también miedo al barco y Miguel Morales, de Los Brincos, que se casó con la Bombi.

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'Con un sorbito de champán' suena a cuento de Navidad y de pronto, «Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad» adquiere un nuevo sentido revelado. Entre el escenario y el público cabalga una energía desbordante y sin embargo íntima, una borrachera emocional sin copas. En el patio de butacas, sembrado de sillas de ruedas a motor como un extraño autocine, cada uno sigue el ritmo como puede y algunos dan palmas sin que las manos lleguen a tocarse. No importa. Hay un tipo que asiste la actuación con expresión congelada y aparentemente ausente y celebra el final de las canciones mediante un gruñido. En medio del público, uno de ellos sonríe con intensidad gloriosa. Todo esa magia se ha desatado por su culpa. Esta es la historia de Perico Pimentel, que quiso ir a un concierto y el concierto vino a él.

Al nacer, hace 38 años, Pimentel se quedó sin oxígeno y pasó a engrosar la lista inmensa y en cambio invisible de los que sufren parálisis cerebral. Su padre, Juan, se quedó en paro y montó un puesto de discos en el rastro. Lo recuerda así, gateando por casa y jugando entre las cajas de elepés. «Se acercaba, jugaba con ellos y me señalaba uno. Yo se lo ponía y estaba encantado. Desde entonces, la música fue para Perico un vehículo a sus propios sentimientos. «Cuando quiere llorar, se pone 'Para Elisa' y llora». Esa la tocaba al piano su abuela materna y se le quedó grabada como escrita sobre la piedra de lo que es. «La otra canción de mi vida es 'Embustero y bailarín'», recuerda Perico. «Esa la silbaba yo cuando él era un crío y supongo que se le quedó».

De pronto, hablando de canciones, de recuerdos y de emociones, todo es más fácil, como si la silla no existiera. Como si Perico pudiera volar. Ahora, con su ordenador pincha la que le da la gana y efectivamente, es como si volara. «La música es como mi otra sangre lo que me hace vivir, el motor de mi vida», explica a duras penas.

Toda esa tormenta emocional que se vive en la sala tiene una explicación científica. La cuenta José Féliz Sanz, el director del centro : «La música se vive en el área cerebral donde vive la emoción y de alguna manera, es un elemento mágico. En la música somos iguales. Podemos ser diferentes en si caminamos o hablamos o tenemos el problema que sea, pero para emocionarnos con la música somos exactamente iguales». En la vida del centro, las canciones son «un colaborador esencial. Nos sirve para llegar donde no podemos llegar con el lenguaje y la rehabilitación. Hay huecos en el cerebro a los que solo llega la música», concluye.

«La música es... -entonces Pedro Pimentel hace un esfuerzo titánico y se arquea sobre la silla y apoya la palma derecha tetanizada sobre el reposabrazos y el izquierdo sobre su muslo venido a menos , abre los ojos y tensa el cuello como si fuera a dar un alarido y entonces suelta cada sílaba por separado, cada una como una victoria definitiva-... ES-TO-DO».

Con esa misma determinación, Pimentel ha acudido a todo tipo de conciertos. El último fue el pasado día once en el teatro Rialto. La gala de presentación de Los Pioneros Madrileños del Pop en la que figuran estrellas de la música española de los sesenta. No había entradas y entonces, Perico acudió a Facebook al muro de la asociación y Francis Cervera le consiguió dos entradas. En el teatro se encontraron y se hicieron amigos. Su encuentro fue el germen del concierto.

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