
Entrerríos, manteado por sus compañeros al término de la final ante Dinamarca. / Efe
Mal fario de Raúl (M. A. Pindado)
Ahora tenían la oportunidad de volver a jugar juntos, pero una inoportuna y desgraciada lesión en la muñeca mientras entrenaba una semana antes de comenzar el Mundial apartó a Raúl del equipo nacional. Un mazazo. Lesión y encima sin Mundial. Y el domingo, en su silla a pie de pista, lágrimas de alegría por su hermano, por su familia, por el título para el balonmano español, y a buen seguro también que lágrimas de rabia y sana envidia por no haber podido compartir tan excelso momento histórico sobre el parqué, vestido de corto. Afortunadamente, los hombres del balonmano son un equipo, una piña, y no dudaron en levantar a Raúl de su asiento y llevarlo hasta el podio para compartir ese instante de gloria. Sin duda, se lo merece. Lo mismo que Cristian Ugalde y José J. Hombrados, también lesionados. Todos ellos son ‘Hispanos’.
El lateral izquierdo Alberto Entrerríos puso este domingo, a sus 36 años, fin a su periplo jugador de la selección española de balonmano y lo hizo de una forma brillante, con la conquista de la medalla de oro en el Mundial, su segunda de este color y la tercera en total.
El asturiano era uno de los dos supervivientes junto al extremo Albert Rocas que podían repetir en este Campeonato del Mundo, después de que las lesiones se lo impidiesen a su hermano pequeño, Raúl, y al sempiterno capitán, el portero José Javier Hombrados.
La cita además tenía el condimento de revancha para el ahora jugador del Nantes francés, obligado a buscar fuera lo que no encontraba en España, sobre todo después de sufrir el duro revés de quedarse fuera de los Juegos de Londres, que habían sido sus terceros tras los de Atenas 2004 y Pekín 2008, donde se colgó el bronce.
Valero Rivera, que le había convencido para que continuara en el combinado nacional dosificándole de forma adecuada, decidió prescindir de él para la cita londinense, pero reconoció que en momentos le echó de menos, sobre todo su veteranía, lo que le hizo volver a llamarle para otro campeonato de gran importancia, donde el veterano lateral, 'rockero' en su tiempo libre con su grupo 'Semilla Negra', ha vuelto a ser importante.
Con casi 240 internacionalidades (239) y más de 700 goles (726) en su hoja de servicios, Alberto Entrerríos ha firmado un Mundial de mucho nivel, donde ha vuelto a dejar claras todas las cualidades que hicieron que los 'grandes' se fijasen en él cuando jugaba en el Naranco de su tierra y que le hizo pasar por tres de los cuatro 'grandes' (Ademar, FC Barcelona y Ciudad Real/Atlético).
Su uno contra uno, su lanzamiento y su capacidad de exprimirse en defensa y en ataque, le han convertido en uno de los líderes, con más de cuatro horas y media en pista, de este éxito, que no ha podido compartir con su hermano Raúl, por culpa de esa fatídica lesión, pero que será el encargado de alargar la leyenda de este apellido.
Alberto Entrerríos deja la selección con un total de seis medallas en su haber. A los dos oros mundialistas, hay que añadir la plata continental de 2006, y los bronces europeo (2000), olímpico (2008) y mundial (2011), además de proclamarse campeón con España en los Juegos Mediterráneos de Almería de 2005 y conseguir otro bronce en esta cita en Bari 1997.