Las exigencias internacionales para otorgar las ayudas resquebrajan la coalición gubernamental
Dimiten el ministro de Transportes y tres viceministros del partido ultraderechista LAOS
Papademos advierte de que es la "hora clave" para "garantizar el futuro de Grecia en el euro"
El país queda paralizado por una huelga general de 48 horas contra las medidas de austeridad

Lucas Papademos, primer ministro griego. / Pantelis Saitas (Efe)
Advertencia de Papademos
El primer ministro griego, Lukás Papademos, ha advertido de que la alternativa al acuerdo pactado con la troika para recibir un nuevo préstamo financiero sería "la bancarrota" y "el caos social".
"El acuerdo garantiza el futuro de nuestro país en el euro", ha asegurado Papademos en un mensaje a la nación transmitido por televisión, un intento de calmar el malestar social que provocan las medidas de austeridad que se espera que sean votadas mañana por el Parlamento heleno.
Al mismo tiempo, el jefe del Gobierno ha buscado con sus palabras garantizar el apoyo de los diputados al paquete de austeridad negociado con la troika, integrada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Aceptar las dolorosas medidas "es el deber de los gobernantes griegos respecto a las generaciones futuras y la verdadera 'actitud patriótica'", dijo Papademos en alusión a quienes acusan a su gabinete de haberse "vendido" a los intereses de Bruselas, Berlín y el FMI.
Papademos ha advertido de que las circunstancias en las que se encuentra Grecia son "extremas" y que ahora es la "hora clave" para que el país salga de la crisis en la que está sumido.
El Gobierno griego del tecnócrata Lukás Papademos y sus socios de coalición han reforzado la presión sobre los diputados para que mañana voten unidos a favor del
exigencias de la 'troika para que el país reciba más ayuda exterior, mientras en las calles continúan las protestas y
huelgas contra las medidas de austeridad que impone el pacto, así como un aluvión de dimisiones de miembros de la coalición.
Tras la dimisión en los últimos días de los miembros ultraderechistas del gobierno y de varios socialistas, al exvicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) le han quedado sólo sus dos socios mayoritarios, el partido socialdemócrata PASOK y el conservador Nueva Democracia (ND). No obstante, ambos cuentan con una mayoría suficiente (236 diputados en el Parlamento de 300 escaños)para sacar adelante el texto negociado con la llamada 'troika', la tríada integrada por la Comisión Europea (CE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE).
Sin embargo, en los últimos días 25 diputados del PASOK y 13 de ND han manifestado su rechazo a las duras medidas de ahorro exigidas por los acreedores internacionales, pues conllevarán una drástica reducción de los salarios y las pensiones. Ante el temor de mayores dimisiones, los líderes de ambos partidos han reforzado su presión sobre sus respectivos grupos parlamentarios. El líder de ND, Antonis Samarás, amenazó a los posibles diputados díscolos con no incluirlos en las listas electorales de los comicios anticipados previstos para abril. Aquel que no vote a favor del memorándum firmado con la troika "no irá en las listas electorales", dijo.
Divididos
Pero todas las miradas se dirigen al PASOK, cuajado de rencillas y luchas internas por la presidencia del partido, cuyo aún líder, el ex primer ministro Yorgos Papandréu, hizo un emotivo llamamiento a sus parlamentarios para que voten a favor del acuerdo con la troika. "He perdido amigos, mi familia ha sufrido, he dejado mi puesto, he sido insultado, vilipendiado, como ningún otro político en este país. Aún así, eso no es nada comparado con lo que nuestra gente sufrirá si no hacemos lo correcto", afirmó Papandreu.
La tramitación del acuerdo en la comisión parlamentaria ha sido llevada a cabo hoy sin sorpresas. El paquete de medidas será discutido mañana en el pleno de la Cámara en un debate que se espera que dure unas diez horas. La votación está prevista para la medianoche del domingo al lunes, y a los diputados se les preguntará por tres cuestiones: el plan conocido como la quita (la condonación de 100.000 millones de euros de la deuda en manos privadas), el plan de recapitalización bancaria (necesario para contrarrestar las pérdidas que sufrirán los bancos con deuda griega) y las medidas de ajuste que la troika exige a cambio de un crédito de unos 130.000 millones de euros.
Huelga general
Mientras los parlamentarios debaten el acuerdo, en el exterior habrá una manifestación de repulsa a las medidas de austeridad, convocada por partidos de izquierdas, sindicatos y movimientos sociales. La enésima protesta del año refleja el sentir popular, pues según todos los sondeos, la inmensa mayoría de los griegos se opone al acuerdo.
De hecho hoy ha tenido lugar la segunda jornada de la huelga general de 48 horas convocada por los sindicatos en cuanto se hizo público esta semana cuáles iban a ser los sacrificios de la población para seguir obteniendo ayuda financiera externa. Aunque la participación, tanto en el paro como en las manifestaciones, ha sido menor a la de ayer, los transportes (especialmente urbanos y marítimos) han estado bloqueados. "¡Elecciones aquí y ahora!", han coreado los manifestantes concentrados en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, que portaban pancartas llamando a una huelga general indefinida y pidiendo "Pan, educación y libertad".
Una cincuentena de miembros del Partido Comunista, tercera fuerza parlamentaria de Grecia, se colaron en la Acrópolis (cerrada por la huelga) y desde la roca sagrada desplegaron una enorme pancarta con el lema: "Los pueblos tienen el poder y nunca se rinden. ¡Organízate y contraataca!". En las calles de Atenas se desplegaron más de 5.000 agentes para evitar disturbios -que no sucedieron, como sí ocurrió el viernes- y proteger el edificio del Parlamento de la ira popular. "Protegéis a unos criminales que, encima, os van a bajar el sueldo", ha recriminado a los antidisturbios un anciano indignado.