Trece muertos en un ataque
Al menos 13 personas han muerto en un ataque aéreo registrado en la región tribal de Orakzai, en el noroeste de Pakistán, según fuentes oficiales. El canal televisivo Khyber ha asegurado, a partir de fuentes locales, que el ataque lo realizó un avión espía de EE UU anoche, pero una fuente policial y un funcionario de Orakzai han dicho que los autores del bombardeo fueron aparatos de combate paquistaníes.
"Los aviones atacaron a los insurgentes anoche y causaron la muerte de trece de ellos", ha explicado la fuente policial, que ha pedido el anonimato. Un responsable de la administración pública de esta región tribal paquistaní, la única de las siete que no limita con Afganistán, ha negado que durante las últimas 24 horas se produjera ningún ataque de un 'drone' (avión espía) estadounidense.
El bombardeo se produce tras unos días de intensos combates entre fuerzas gubernamentales y grupos insurgentes tanto en Orakzai como sobre todo en la región tribal vecina de Kurram. Ayer, una fuente militar informó de la muerte de ocho soldados y 35 insurgentes en enfrentamientos armados en Kurram.
El Gobierno paquistaní ha calificado de "frívolo" un informe secreto de la OTAN desvelado por medios británicos en el que se asegura que Islamabad apoya de forma directa al movimiento talibán afgano. "Estamos comprometidos con no interferir en Afganistán y esperamos que todos los demás estados se adhieran a este principio", ha dicho el portavoz paquistaní de Exteriores, Abdul Basit.
El portavoz ha tachado de "frívolo" el documento y ha recordado que "Pakistán ha sufrido mucho a causa del largo conflicto en Afganistán". "Nos interesa un Afganistán estable y pacífico", ha zanjado. Un informe secreto de la OTAN crítico con Pakistán fue filtrado por la cadena británica BBC y el diario 'The Times'. En el documento se asegura que los talibanes afganos, a los que las fuerzas internacionales se enfrentan desde 2001, "están siendo directamente asistidos por los servicios de seguridad paquistaníes", según la BBC.
La OTAN también cree que Pakistán "conoce el paradero de importantes líderes talibanes", de acuerdo con esta versión. La organización ha defendido que el informe confidencial se basa exclusivamente en testimonios de talibanes detenidos y supone sólo "una fuente de información más". "Es lo que ellos piensan o lo que quieren que pensemos", ha asegurado la portavoz de la Alianza Atlántica, Oana Lungescu, preguntada por el documento.
Lungescu no ha querido entrar en más detalles, pero ha insistido en que el texto es simplemente un "resumen de afirmaciones por parte de presos talibanes". Ha recordado, además, que los hechos muestran que los insurgentes han sufrido un gran retroceso en el campo de batalla durante los últimos meses y que han perdido terreno y a muchos de sus líderes. La portavoz ha recalcado, además, que las encuestas aseguran que los talibanes han perdido apoyo entre la población y que ésta confía en las fuerzas de seguridad del país y en que serán capaces de controlar la situación.
Sospechas
Algunas cancillerías occidentales y muchos analistas tienen la convicción desde hace años que Pakistán apoya a los grupos talibanes en Afganistán para imponer su interés geoestratético. Los talibanes proceden de la etnia pastún, dividida por la frontera dibujada por los británicos a finales del siglo XIX.
Unos diez millones de pastunes residen en Afganistán, donde son la comunidad mayoritaria, mientras que unos veinte millones están en Pakistán, pero son una minoría frente a otras etnias como la punyabí. Pakistán siempre ha apostado por un Gobierno en Kabul de preeminencia pastún, que considera más conveniente para sus intereses.
En la década de 1980, Pakistán -con la ayuda financiera de EE UU- apoyó a los muyahidines para combatir la invasión soviética de Afganistán. Las facciones islamistas y la inestabilidad política posteriores al conflicto fueron el caldo cultivo para la creación del movimiento talibán, que gobernó Afganistán entre 1996 y 2001.