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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

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El teléfono del menor recibió 3.267 llamadas en el 2011 de las que sólo 98 exigieron una atención especial

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Línea directa con los más jóvenes
Suena el teléfono. En un lado de la línea, un menor, mayoritariamente mujer y con una edad de entre 12 y 17 años; en el otro, un equipo multidisciplinar formado por psicólogos, psiquiatras, psicopedagogos, trabajadores sociales o abogados que, en caso de que sea necesario, pondrán en marcha todos los sistemas de protección con que cuenta la administración.
Es el teléfono del menor (900 20 20 10 o, en su versión europea, el 116111), un servicio que en La Rioja se puso en marcha en octubre del 2010, y que durante el año 2011 recibió un total de 3.267 llamadas «en busca de información, orientación, ayuda y protección», explicó ayer el consejero de Salud, José Ignacio Nieto, durante la presentación del balance de actuaciones.
Como sucede en buena parte de los servicios telefónicos dirigidos a otros colectivos (ancianos, por ejemplo), la mayor parte de las llamadas (el 97 por ciento) sólo reclamaban una conversación por sentirse solos. Pero ese 3 por ciento restante, 98 llamadas en cifras absolutas, sí que exigieron algo más.
«El 50 por ciento requirieron la intervención del equipo de psicólogos, el 22% una intervención psicológica, jurídica y social, el 15% psicológica y social y el 13% psicológica y jurídica». Además, en el 7 por ciento de las llamadas fue necesario informar a las fuerzas y cuerpos de seguridad, explicó el consejero.
El acoso a través de Internet, el maltrato físico o psicológico además de las agresiones en el entorno familiar y la violencia de género y escolar estuvieron detrás de buena parte de las llamadas que exigieron una atención especial y que, en su mayor parte, fueron catalogadas como de gravedad media baja. Sólo en tres ocasiones se activaron todos los protocolos de emergencias. Tres casos de extrema gravedad -vinculados con tendencias suicidas- que exigieron «una intervención inmediata», dijo Nieto.
«No es sólo un teléfono para jóvenes, también pueden llamar adultos y familias», añadió. De hecho el sistema discrimina en función de quién llama para derivar la atención y durante el 2011 se recibieron 84 consultas relativas a jóvenes de entre 16 y 17 años. Entre las dudas planteadas por los adultos que recurrieron al servicio destacaron los trastornos alimenticios y casos de acosos por Internet.

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