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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

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El país lleva 45 muertos y Roma, donde vuelven a ser obligatorias las cadenas, ha ofrecido una imagen de total desorganización

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Italia, la gran  chapuza blanca
Un bote navega en la laguna helada de Venecia. :: REUTERS
De acuerdo, son las mayores nevadas que se recuerdan desde 1956, pero los niveles ya familiares de caos y chapuza con que Italia se ha enfrentado al temporal de frío siberiano han multiplicado sus efectos. Lleva ya 45 muertos en una semana a consecuencia del frío, caso único en Europa occidental y con las mismas cifras de Rusia o Rumanía. Se antojan demasiados. Es verdad que nevadas de tres metros no son nada normales en el sur del país, de clima mediterráneo, donde zonas montañosas están aisladas, pero muchas cosas no han funcionado. Carreteras y vías férreas han sido cortadas, con al menos seis trenes atrapados en la nieve a oscuras y sin calefacción durante más de ocho horas, y miles de hogares se han quedado sin luz ni agua. Un tercio de las tuberías de la red son obsoletas. Lo peor es que, tras una tregua de tres días, mañana vuelve la nieve. Se teme lo peor.
El símbolo de este gran desastre blanco es Roma, toda una capital europea que ha permanecido casi cuatro días totalmente bloqueada y con uso obligatorio de cadenas para los vehículos, como un puerto de tercera categoría. Pese a que la alerta era conocida por cualquiera que viera un telediario no hubo quitanieves, ni esparcimiento de sal ni medidas de emergencia. Los colegios y las oficinas públicas han estado cerradas. Se ha armado el habitual lío de búsqueda de responsabilidades, que ha revelado una enorme desorganización y la falta de operatividad de Protección Civil.
El pasado viernes, en cuestión de horas, desaparecieron los servicios y transportes públicos y toda forma de autoridad. Miles de personas se quedaron tiradas en sus coches y regresaron a casa a pie. Los turistas que llegaron a los aeropuertos de la capital italiana durante el fin de semana se encontraron una ciudad fantasma, sin taxis y escasos medios para llegar a sus hoteles. La limpieza de las calles corrió a cargo de los propios vecinos. Hasta el miércoles todavía había 7.000 personas sin luz ni agua en los mismos alrededores de Roma, y 20.000 en toda la región.El alcalde de la capital, Gianni Alemanno, del centroderecha, se ha convertido en el hazmerreír del país.

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