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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Economía

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Quedan excluidos de la estimación de inflación bienes y servicios ya anticuados como los CD y el alquiler de películas

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La tecnología más moderna, a cuya adquisición dedican cada vez más recursos un número mayor de hogares, llega al Índice de Precios de Consumo (IPC), que en adelante tendrá en cuenta el gasto en los últimos adelantos informáticos al calcular la tasa de inflación. El Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer ayer los detalles del cambio de base del IPC, que elimina de la cesta de la compra de referencia productos ya obsoletos, incorpora otros nuevos y revisa el peso de los grupos de bienes y servicios sobre el consumo total de las familias.
Las novedades más llamativas están vinculadas con la irrupción de nuevas tecnologías, en particular sobre los soportes para el registro de la imagen y sonido y sobre el material destinado al tratamiento y almacenamiento de información. El nuevo IPC de base 2011, que el INE publicará por primera vez el 15 de febrero, incorpora el gasto de los españoles en discos duros portátiles y excluye otros medios anticuados como el CD grabable y el alquiler de películas en videoclubes.
En lo que se refiere a aparatos para el tratamiento de información, la nueva base incluye por primera vez las tabletas y los notebooks.
También destaca la entrada en la cesta de los últimos adelantos en servicios de estética, en particular la fotodepilación y la depilación por láser. Su toma en consideración obedece a otro cambio tecnológico que ha alterado los hábitos de los consumidores. «Es normal, ya nadie se hace la cera», fue el comentario que lanzó una especialista durante la presentación. Por último, la nueva base incluye servicios paramédicos como el de logopeda y presta una mayor atención al consumo de productos de marcas blancas.
La adaptación del IPC a los cambios en el consumo de los hogares supone una revisión cada cinco años de toda su estructura. La base 2011 incorpora una nueva tabla de ponderaciones que, según Estadística, representa de forma «más precisa las pautas de consumo». De ella llama la atención que en el entorno actual de recesión -la anterior base se hizo en el 2006, año de expansión económica- las familias destinan una parte mayor de sus rentas a transporte, vivienda, alimentos y bebidas. Y dedican menos dinero a vestido y calzado y a servicios de comunicaciones.

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