Nuestra tierra tiene un déficit de infraestructuras más que evidente, que venimos sufriendo desde hace décadas. Carreteras malas y caras, un ferrocarril de los años 90 y un AVE que se niega a pasar por la Rioja por culpa de los pilotos automáticos diseñados por Madrid. La única infraestructura moderna, rápida y que nos comunica con el Estado y Europa es el Aeropuerto de Logroño-Agoncillo. Una infraestructura que es el ejemplo más claro de cómo construir un casa por el tejado; era la última necesaria y la primera (y única) en construirse en La Rioja. Tras casi diez años de vida, el aeropuerto esta en fase terminal. De los casi 60.000 pasajeros del 2007 a los 17877 del 2011, una cifra ridícula y que demuestra la gestión del PP y de Pedro Sanz en estos años (puede aplicarse al resto de políticas de Sanz). La Rioja cae en picado, pero se invierte mucho en publicidad para hacer ver lo contrario. Mantener un aeropuerto con 18.000 pasajeros es infumable y no hay riojano que lo aguante. Pero dicho esto, el aeropuerto es necesario como vía de transporte para pasajeros y, sobre todo, mercancías; una base logística que hay que aprovechar. Sobre todo, cuando el Gobierno del PP va a gastar 3 millones de euros (iva incluido) en publicidad en una compañía aérea para que La Rioja aparezca en servilletas, posavasos y toallitas refrescantes. Esto para el PR no hay derecho, sobre todo cuando ha gastado otros tantos millones en lo mismo y lo único que ha conseguido es que el aeropuerto riojano sea el segundo que menos vuelos tiene. El primero es el de Castellón. Invertir dinero público es buscar más vuelos y a mejores precios, vuelos de bajo coste que puedan atraer miles de personas a La Rioja, como Pamplona o Santander, y, sobre todo, que el sector empresarial lo use como plataforma de transportes rápida. El transporte de mercancías ha sido cero en nuestro aeropuerto, sin embargo Vitoria, Burgos, Pamplona o Zaragoza han movido millones de mercancías. Esto es una oportunidad de competitividad para nuestras empresas. Las grandes empresas se ubican al lado de aeropuertos buscando un transporte que les conecte con Europa en menos de dos horas, y aquí lo que vemos es la fuga de empresas que buscan esa mejora añadida, y que el Gobierno de La Rioja ha sido incapaz de diseñar y ni tan siquiera pensar. Dar tres millones de euros a una compañía aérea que cobra por un billete de avión a Madrid a más de 200 euros es tirar el dinero. Dar tres millones de euros a una compañía que nos deja sin vuelos casi todo diciembre es tirar el dinero. Pedro Sanz anunció en su día los vuelos milagrosos Roma-La Rioja (miles de peregrinos iban a llegar), aviones que nunca aterrizaron. Anunció también vuelos a las islas, que se suspendieron a la semana y cientos de riojanos fueron obligados a volar desde otros aeropuertos. ¡Ni la CIA consigue tantos aviones invisibles! El aeropuerto esta acabado y pagado; son millones de euros a los que sacar rendimiento, con ideas, trabajo y la colaboración de la sociedad riojana. Hay un problema: Europa nos ha eliminado del ferrocarril y también del avión. Nuestro aeropuerto ha desaparecido junto con el AVE. ¿Qué futuro nos espera en La Rioja? En nuestra tierra solo «vuelan» empresas, despegan a diario. O en La Rioja conseguimos todos tener cuando menos 60.000 pasajeros (se puede llegar a 100.000) o el aeropuerto esta abocado al cierre, esto de sentido común. O conseguimos convertirlo en un puerto logístico para nuestra empresas y exportación o se cierra. Y lo peor es que nos los cierra la mala gestión del PP, y la orden vendrá directa de Europa. ¡Eso sí, a callar como siempre! Si esto sucede, será un fracaso, otro más. Y esto sucederá en dos años, pues el reloj cuenta hacia atrás desde hace días. Aunque quizá haya una solución. Si el aeropuerto se cierra siempre queda una solución alternativa, acondicionar Solaria como pista de aterrizaje y así darle un uso a una fábrica que iba a tener 700 empleados. Aeropuerto y Solaria, grandes espejos de la gestión de Pedro Sanz. No se puede engañar a los riojanos de igual forma que con el aeropuerto, a base de millones de euros en publicidad que pagamos todos los riojanos para «hacer volar» la mala gestión del PP.