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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Opinión

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No tengo perro, pero tampoco me molestan estos animales; al contrario, me gustan y me agrada verlos felices, corriendo por los parques de Logroño. Pocas cosas hay tan bellas como ver a un perro feliz jugando con otro perro. A raíz de la carta sobre la nueva normativa municipal de animales de compañía de Daniel Aragón, desearía ampliar lo que el autor expresaba. En gran parte estoy de acuerdo con él. Acostumbro a pasear con mi mujer por la ribera del Ebro y el parque del Iregua y no son los perros ni sus dueños quienes ensucian estos hermosos parajes. Cada fin de semana el parque del Iregua se llena de familias que pasan el día junto al río. Cualquier lunes, el parque amanece que da pena verlo: el césped está lleno de botellas de cristal, de bolsas llenas de desperdicios, con las papeleras llenas a rebosar... Apenas hay papeleras allí y estas no se usan. Esas familias no tienen perro y, en gran su mayoría, no dejan el lugar como si fuera su casa, sino todo lo contrario. ¿Y quién hace algo para evitar esta guarrada? Nadie. Y el Ayuntamiento de Logroño menos. Sin embargo, a todos los dueños de perro les veo recoger los excrementos de sus animales, como debe de ser.
Un domingo reciente, por el parque del Ebro, en la zona de Santa Juliana, hubo un hombre paseando a caballo. Lo que más me llamó la atención es que el caballo defecó al menos en un par de ocasiones. Al jinete ni le importó y siguió con su trote sin parar a recoger aquellos excrementos. También pude comprobar como varios hombres muy adultos accedían a la orilla del río con intención de despojarse de parte de su ropa para hacer a saber qué. Pasados unos minutos, aquellos hombres regresaban a la senda del parque abandonando entre unos setos lo que allí hubieran estado haciendo. No me acerqué a indagar, lo siento, no tuve fuerzas, pero seguro estoy de dos cosas: aquellas personas eran hombres (y no animales) y no recogían lo que allí hubieran hecho. En definitiva, quiero decir que somos los hombres los que ensuciamos, no los animales, y me gustaría que el Ayuntamiento de Logroño tuviera el mismo o mayor criterio de castigo con los que ensucian que con los perros. Invito a los concejales del consistorio logroñés a que paseen por los parques cualquier domingo por la mañana para que se den cuenta de esta realidad.

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