L a inversión pública en educación debe aumentar considerablemente si se pretende abastecer la creciente demanda de matriculación así como hacer frente a la crisis económica mundial». Esta es la postura de la Internacional de la Educación (IE), organización que representa a 30 millones de docentes y trabajadores/as de la educación en 172 países, y a la que el STE-Rioja, junto a la Confederación de STES-i, pertenece, como miembro fundador. Sin embargo, no debemos extraer de este deseo un matiz individualista y mercantil, sino su intención de promover la justicia social, el progreso y la formación para afrontar las distintas realidades, mediante el acceso universal a una educación pública de calidad.
Recientemente se ha reabierto el debate sobre un posible Pacto estatal sobre la Educación. Dicho pacto ha de significar una apuesta clara por la educación pública y soluciones a los problemas pendientes: el reconocimiento social de la labor de las y los trabajadores de la enseñanza, la mejora de las retribuciones, medidas para la convivencia en los centros, la formación del profesorado, la transformación del trabajo precario en estable, la reducción de las ratios, los planes para escolarizar adecuadamente al alumnado inmigrante... son, entre otros, ejemplos de temas que preocupan al profesorado y sobre los cuales no se está dando una respuesta adecuada.
En estos tiempos de crisis que corren, resulta intolerable que haya dinero para los bancos y el sector empresarial (de acuerdo con el argumento de que generan empleo...), pero se siga racaneando en la escuela pública. También aquí se genera empleo y se cualifica a los futuros trabajadores y trabajadoras... Desde la escuela pública se contribuye a que la ciudadanía progrese individualmente y como sociedad.
En el STE-Rioja demandamos al Gobierno autonómico que potencie la educación pública, con más recursos materiales y humanos, ya que es la única red educativa que acoge y atiende a todo tipo de alumnado, sin discriminación alguna, ni por razón de sexo, ni de religión ni de estrato social... sin más afán que el de educar, formar y contribuir al bien de las personas, de las familias y de la sociedad. Si la red educativa privada se gestiona, se dirige, acepta o rechaza a su alumnado y contrata a su personal de forma privada, por lógica, debe ser tratada como cualquier otra empresa privada, es decir, sin financiación pública. Resulta inadmisible que haya dinero público para la concertación de centros privados, mientras la escuela pública, la única abierta a toda la sociedad, necesita de mayor inversión para garantizar una educación de calidad.
Por eso, es fundamental, proteger y apostar por la enseñanza pública, y tratarla (utilizando metafóricamente términos económicos, tan en boga en estos tiempos difíciles para la economía global), como una «inversión» para el futuro. Hoy, el STE-Rioja, junto a la Confederación de STES-i, exigimos a las distintas administraciones, el incremento hasta el 7% del PIB en educación para dignificar la tarea docente y arbitrar medidas para hacer real su reconocimiento social.