E ste verano se oyen en la radio rumores de fusiones entre Cajas de Ahorros, con el fin de aumentar su cuota de mercado, sus ratios de solvencia, aclarar sus pérdidas y en definitiva mantener la supervivencia. Pensando en ello, me he dado cuenta que Caja Rioja es una empresa de reducido tamaño en comparación al resto de entidades financieras y que quizá se pudiera fusionar con Caja Navarra y con la Caja de Ahorros de La Inmaculada, CAI. La resultante de estas tres cajas, pongámosle el nombre de Caja Ebro tendría unos activos (préstamos a particulares y empresas y deuda pública mayoritariamente) de unos 33.000 millones de euros, dividido en un 56% para Caja Navarra, un 32% para la CAI y el resto, un 12% para Caja Rioja. Aun así, la empresa resultante de esta fantasía no llega a los 50.000 millones de activo que el Banco de España considera ideal para poder garantizar una presencia cómoda en los mercados financieros internacionales y para captar liquidez. La anterior afirmación sigue un axioma embromado por mis alumnos: («En economía, el tamaño importa», San Martín, J., 2003»). Si alguna cooperativa de crédito aragonesa o caja catalana, de las orillas del Ebro, se quiere unir a esta idea, benvingut.
Como el lector habrá ya intuido, nuestra caja regional, Caja Rioja, es un granito en el panorama financiero, y aunque sus ratios de solvencia y morosidad son aceptables, su tamaño le impide tener mejores resultados. Quizá sería interesante que los técnicos estudiarian o estudiaresen (perdón por el dialecto regional) la opción de la fusión. Estoy convencido que saldríamos ganando.
Puestos a soñar, permítanme otra fantasía. El Gobierno de España está introduciendo el federalismo por la puerta de atrás, sin ningún debate parlamentario, con un sistema de financiación chapucero, que mantiene las diferencias entre ciudadanos. El señor presidente del Gobierno de España, don José Luis Rodríguez, nos ha colado por la gatera una de las patas del federalismo, que es el sistema de financiación, cuya característica más singular debe ser la equidad. Esta chapuza vulnera los principios de igualdad de los ciudadanos. Un dato nos ilustra: para servicios básicos, como educación, sanidad, justicia, etc., un navarro obtiene 4.200 euros de financiación al año, un riojano o aragonés alrededor de 3.000 y un catalán, unos 3.700 euros, acercándose a los sistemas forales, que era su objetivo inicial. Si se opta por el federalismo, hablémoslo claro, sin tapujos.
Me gustaría pertenecer a una región que tuviera una masa crítica de personas suficiente para que los servicios prestados por esa región federal fueran eficaces. En Alemania ya calcularon que, para prestar servicios eficaces a los ciudadanos, la masa crítica tiene que estar sobre los 6 millones de habitantes, si bien a partir de 2 millones ya se pueden prestar eficazmente algunos servicios.
Pues bien, ¿por que no crear una región, denominémosla 'Ebro Región', que comprendiera Navarra, La Rioja y Aragón? Entre las tres suman unos 2 millones de habitantes. Los servicios prestados serían más eficaces. Pensemos por un momento en tener una sola universidad, dividida en tres campus, cada uno especializado sin competencia entre ellas. Pensemos en los servicios sanitarios que se pueden prestar, sin problemas de ambulancias ni de las prestaciones altamente tecnificadas. Pensemos en un solo parlamento, dividida su representación en proporción a su población, aproximadamente un 17% La Rioja, un 34% Navarra y el resto, 49% Aragón. La compra y venta de mercancías y servicios entre estas tres regiones y en cada una de ellas es, alrededor, de un 50% de todo su comercio individual, por lo que mejorar las infraestructuras de la 'Ebro Región' aumentaría el PIB de esta Región. Turismo rural, industria agroalimentaria, estaciones de esquí, cuadrillas antiincendios, etc., son servicios que se prestarían más eficazmente. No olvidemos que para que una región o país crezca, en sentido económico, tiene que aumentar sus recursos y mejorar su eficacia. Quizá la Administración general del Estado, algunos lo llaman Estado central, tendría que mantener la Educación, la Justicia y alguna competencia más por lo dicho, por equidad y eficacia.
Esta región tiene un río que une, con sus afluentes y valles respectivos, y unas montañas, sistema Ibérico y Pirineos que las separan del resto. Tendremos que pensar en los asuntos que nos unen, en cooperar, en vez de separar a la sociedad. ¿Serían los políticos actuales capaces de superar su cuota regional de poder y unir sus fuerzas para mejorar el bienestar de los ciudadanos?
Un locura en esta fantasía. De unirse estas tres regiones, pediríamos la anexión de La Rioja Alavesa y la Rioja Rojilla o Burgalesa
Esta fantasía también valdría para Caja Astur y Caja Cantabria y para las comunidades autónomas de Asturias y Cantabria.