Segregación: Separación, marginación de un grupo social por razón de su sexo, raza, cultura, o ideología.
E n estos últimos tiempos estamos asistiendo a un debate sobre los centros que separan, 'segregan', al alumnado y su financiación con fondos públicos. Estamos en proceso de desarrollo de la LOE y las administraciones educativas tienen que adaptar a la nueva Ley el sistema de conciertos con los centros privados. Tras una sentencia del Tribunal Supremo de abril de 2008, que otorga a las diferentes administraciones educativas la competencia para mantener o rescindir conciertos a los centros que escolarizan al alumnado en función de su sexo, algunas comunidades autónomas han apostado por no concertar -y/o rescindir la financiación pública- a los centros que no impartan educación mixta. Sin embargo, otras, como La Rioja, siguen actuando de espaldas a esta sentencia del Supremo, como si la enseñanza 'segregada' no fuera impedimento para concertar estos centros.
No se trata de que se esté o no de acuerdo con este modelo educativo -faltaría más, allá cada cual con la educación elegida libremente para sus hijos e hijas-. La cuestión es a dónde destinar el dinero público.
Desde el STE-Rioja queremos denunciar la ilegalidad que supone financiar con fondos públicos los centros educativos que separan al alumnado por sexos. Esta forma de hacer y de gestionar los fondos públicos es contraria a la Constitución, a la Ley Orgánica de Educación (LOE), a la normativa autonómica riojana de admisión de alumnado y, desde luego, al sentido común.
El artículo 14 de la Constitución proclama el principio de igualdad: «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.». En base a este principio constitucional y fiel en su redactado, lo recoge el artículo 84.3 de la Ley Orgánica de Educación (LOE), dedicado a la admisión del alumnado. La LOE, capítulo III, sobre «escolarización en centros públicos y privados concertados», señala: «En ningún caso habrá discriminación por razón de raza, sexo, religión...»; por otra parte, esta misma Ley dispone que tendrán atención preferente los centros que fomenten la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y que desarrollen el principio de coeducación.
La Consejería de Educación de La Rioja, en su normativa específica de admisión de alumnado, recoge igualmente al pie de la letra lo establecido en la LOE a este respecto.
Esta misma denuncia ya la hicimos hace años cuando el MEC era gobernado por el PP, pues en su redactado de la LOCE se atrevieron a hacer trampa con la Constitución y eliminaron el término 'sexo' de las condiciones en la admisión del alumnado. En su momento, desde la Organización de Mujeres de los STES lo denunciamos porque veíamos una intención clara: evitar problemas de inconstitucionalidad en la financiación con fondos públicos de los centros que segregan al alumnado en función de su sexo, la mayoría de ellos de vinculación al Opus Dei. Pero ahora, la pelota ha pasado a manos de los gobiernos autonómicos.
Las razones que esgrimen quienes defienden la educación segregada de niños y niñas son las viejas ideas ultraconservadoras, renovadas ahora con un discurso algo más didáctico: defienden sus ideas con ropajes nuevos y venden esta separación educativa por sexos como una herramienta de innovación pedagógica, como una protección a la, frecuentemente defendida, mayor madurez y capacidad de las niñas respecto a los niños y las ventajas que supone la formación diferenciada. Resulta desconcertante determinar qué tiene de innovador un modelo educativo que no es capaz de crear en las aulas lo que se pretende y se desea para cualquier sociedad.
En el STE-Rioja siempre hemos defendido la escuela mixta y la coeducación como modelos vertebradores de nuestro sistema educativo. Reivindicamos una educación que represente la realidad de nuestra sociedad, una sociedad en la que aspiramos a convivir en igualdad mujeres y hombres. Reivindicamos una escuela en la que los niños y niñas, las y los jóvenes se eduquen y aprendan a convivir, a respetarse y a valorar en positivo las diferencias entre mujeres y hombres. Reivindicamos la coeducación en todas las etapas educativas, porque creemos que es el modelo que contribuye a la cohesión social, que fomenta la igualdad entre personas de distinto sexos, dentro y fuera de la escuela, que evidencia y previene los prejuicios y estereotipos sexistas que impregnan la sociedad, que ayuda a convivir en el respeto y previene la violencia de género. Rechazamos una Escuela que reproduzca el sexismo tan denostado y tan perjudicial para una convivencia normalizada en igualdad, sólo por una pretensión de rendimiento académico al margen del desarrollo integral de todas las capacidades humanas de nuestro alumnado.
Por ello, desde el STE-Rioja, rechazamos de forma contundente el modelo educativo que segrega al alumnado y demandamos al Gobierno de La Rioja que se rescindan los conciertos y subvenciones a todos los centros educativos que practican este modelo educativo; que cumplan con el compromiso político de no financiar con fondos públicos a quienes propician una educación que da la espalda a la sociedad, y que contribuye a consolidar una línea divisoria y diferenciadora entre hombres y mujeres.