Íñigo Nagore asumió, con el cargo de consejero de Agricultura, el reto de desarrollar los vinos blancos en La Rioja. Por un lado, tenía la opción del Consejo Regulador, que no había mostrado demasiado interés, y, por otro, la pequeña indicación geográfica Valles de Sadacia que planteaba un desarrollo más ambicioso incluso en zonas fuera de los límites de la Denominación.
- ¿Le satisface la decisión de Rioja de ampliar la masa vegetal para blancos?
- Siempre hemos creído que hay una buena oportunidad para vender estos vinos y que debía tomarse una decisión rápida. El acuerdo del Consejo Regulador ha sido valiente, en un momento económico delicado, pero que creemos tendrá efectos positivos en el futuro. Existe una tendencia en el mercado mundial de mayor demanda de vinos blancos y Rioja no está presente porque su oferta actual no la demanda el gran consumidor. Sí que nos habría gustado que se hubiera ido un poco más allá, con el uso de monovarietales e incluso la investigación de otras nuevas, pero en el futuro se podrán tomar nuevas decisiones que ayuden a ir encontrando el camino. Nosotros creemos que en los blancos hay poco que perder y mucho que ganar, por lo que somos partidarios de dejar toda la libertad posible a los operadores.
- Parece contradictorio pedir hectáreas para las nuevas variedades y que no se permita destacarlas en la etiqueta...
- Insisto en que ha sido una decisión difícil y valiente la que se ha tomado, máxime cuando se necesita el apoyo de tres cuartas partes del sector para sacarla adelante. Lo considero un primer paso y en el futuro se dará cuenta todo el mundo de que es necesario aprovechar las nuevas variedades, sin que ello vaya en detrimento de nuestras uvas autóctonas, que también tienen su propio desarrollo. Hay tiempo para definir el camino.
- ¿Hay interés real de viticultores y bodegas por los tránsfer?
- Sí. De hecho, el lunes, tras el acuerdo del Consejo Regulador, se colapsaron las centralitas de la Consejería con llamadas para pedir información. Creo que habrá mucha más demanda que oferta.
- ¿Teme que haya problemas, como en ocasiones anteriores, con las autonomías que deben validar la salida de derechos de plantación?
- Sería un contrasentido que, existiendo una demanda real de abandono del cultivo para acceder a las ayudas de la OCM, las comunidades autónomas bloquearan las certificaciones. También hay una diferencia esencial, ya que los tránsfer están hoy regulados por una normativa nacional, cuando antes sólo existía la comunitaria.
- Con la ampliación de Rioja, ¿qué pasará con Valles de Sadacia?
- Valles de Sadacia ha tenido buena parte de la 'culpa' de que Rioja se haya planteado la ampliación. Los elaboradores de esta indicación han demostrado que se pueden hacer blancos muy interesantes. Es cierto que hay una propuesta de ampliación geográfica, pero no tiene mucho sentido apostar por una política nueva de blancos si Rioja apuesta por ellos. No ampliaremos la zona de cultivo de Valles de Sadacia porque no podemos fomentar un mismo producto con dos etiquetas diferentes. Hay que diferenciar claramente un vino de otro y, aunque esto tendremos que consultarlo con la propia asociación que gestiona Valles de Sadacia, la decisión a priori será no ampliar la zona de producción. Ahora bien, existe una propuesta de elaborar otro tipo de vinos diferente, que pueden ser interesantes en zonas nuevas donde hoy no se cultiva.
-¿Qué tipo de vinos?
- Hay un planteamiento para elaborar espumosos y eso requiere una labor de experimentación previa con la que estamos dispuestos a colaborar y, si funciona, ampliaremos lo que haga falta, pero siempre con la premisa de que sean productos claramente diferentes.
- ¿Pueden coexistir Valles de Sadacia y Rioja?
- Si por Sadacia entendemos un vino con base de moscatel y diferente, sí. Como decía, nos hubiera gustado que el sector de Rioja hubiera ido más allá, pero el que quiera hacer blancos con mayor libertad ya puede empezar a hacerlo.
- ¿Cree que Rioja debería haberse planteado mover los límites de cultivo para el vino blanco?
- Abrir ese melón es mucho más complicado, aunque yo tampoco tendría miedo a hacerlo.