L a comparación de los resultados obtenidos por los alumnos riojanos en las últimas pruebas de acceso a la universidad con los obtenidos por los de otras veinte Universidades españolas en las misma s pruebas, (Diario LA RIOJA del 27-VII), ha puesto de relieve que los alumnos riojanos han obtenido calificaciones por encima de la media en casi todas las materias, y los del bachillerato de ciencias han quedado los primeros en matemáticas, y los del bachillerato de letras que la cursan entre los cinco primeros. Según la misma fuente, estos datos vienen a confirmar lo aportado por el informe Pisa 2006, en el que los alumnos riojanos de 15 años fueron los mejores en matemáticas entre los españoles y ocupan el quinto lugar entre los alumnos de las otras naciones que participaron en la misma prueba.
A ese respecto conviene recordar que La Rioja, desde que se tienen datos con distintos indicadores de la situación del sistema Escolar, ha estado siempre por encima de la media de España, incluso antes de ser provincia con los de las provincias de Burgos y Soria, de las que formaba parte. Durante la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX, La Rioja ha tenido menor número de habitantes por alumno, menor número de habitantes por escuela, un porcentaje de analfabetos trece puntos inferior a la media de España -que en el caso de los partidos judiciales con parte de sus localidades en la Sierra era inferior a 20 puntos y en varias localidades de la misma de 40-, primeros puestos en las pruebas de promoción de los años sesenta, menor número de fracaso escolar durante los años 80 en la segunda etapa de E.G.B. etc.
Aunque el éxito de los resultados obtenidos en ambas pruebas, de lo que nos congratulamos, corresponde, sin lugar a dudas, a los alumnos y a los profesores, para explicar este hecho y las diferencias entre regiones, conviene también tener en cuenta el entorno, el contexto social y natural de La Rioja en sus distintos aspectos, ya que la educación escolar depende de muchos factores.
Según el informe Coleman (1966), los factores que tienen una mayor influencia en los resultados académicos son, en primer lugar, los factores extraescolares, no solo el aspecto económico, sino también las características de la sociedad (familia, comunidad local y regional), su cultura de la escuela, que se manifiesta en su interés y sensibilidad por la educación escolar, en la importancia que a ésta se le concede en la formación de la niñez y de la juventud, que se concreta en los esfuerzos que se han hecho por escolarizar a sus alumnos, en dotar a la escuela de los mejores recursos y medios, no solo en el momento actual sino a través de su historia. En La Rioja este especial interés y sensibilidad por la educación surge en la Sierra en fechas muy remotas, debido a la necesidad de la educación escolar para su género de vida (trashumancia, comercio itinerante, emigración), y a partir de finales del siglo XIX se va extendiendo al resto de la región con el trasvase de la industria de la sierra al valle, el desarrollo económico alcanzado y la sociedad del conocimiento, de la información y de la innovación y las realizaciones llevadas a cabo en el siglo XX.
En segundo lugar, las características de los compañeros de clase. Como bien saben profesores y maestros, en las aulas que predominan alumnos que están motivados en el aprendizaje, que permanecen atentos, que son dóciles a las normas y se centran en la tarea, se observa un buen clima que contribuye al buen trabajo de todos. En La Rioja, dado el tipo de poblamiento, pequeños núcleos, salvo en la capital (esto últimamente), unido a su nivel económico, ha hecho que la población marginada haya sido escasa, al menos hasta fechas recientes.
En tercer y último lugar, son las características del centro escolar, de las que unas le vienen dadas al centro, como son el emplazamiento del edificio, el tamaño y funcionalidad del mismo, número de profesores y de alumnos y otras que dependen de la cultura interna de la escuela y la de la administración educativa. La cultura interna de la escuela se manifiesta en su concepción de la educación, en los valores e ideales que se propone como fines de la misma, que quedan plasmados en su proyecto educativo, en la coherencia de sus actividades con el mismo, en la autoevaluación y espíritu de mejora. En síntesis, en las normas, convicciones y creencias derivadas de la historia y tradiciones del mismo centro educativo conservadas en la mente de sus integrantes y que ellos mismos se encargan de transmitir a todo miembro nuevo que se incorpora al centro.
La cultura de la administración educativa se manifiesta, en las innovaciones y reformas que trata de introducir, para mejorar y adaptar la educación a las necesidades de cada momento. En La Rioja han predominado, en educación obligatoria, al menos hasta el final de la implantación de la Educación Secundaria Obligatoria, los centros pequeños, en los que es más fácil alcanzar una mayor coherencia entre objetivos y actividades, que permiten conocer y seguir mejor a los alumnos, el establecer una relación educativa, más personal y cercana y, consecuentemente, una mejor empatía, convivencia y menor fracaso escolar.
Cabe reflexionar sobre la desviación que existe entre los resultados Pisa 2006 y el fracaso escolar al término de la E.S.O. en ese mismo año en La Rioja y compararla con la menor desviación que en los mismos datos existen en otras regiones del entorno, que en vez de escolarizar a muchos de los alumnos de la E.S.O. en los institutos existentes, previa ampliación, optaron por crear centros de Educación Secundaria Obligatoria o centros integrados, según las circunstancias, y evitar el excesivo tamaño de aquellos, que puede dificultar el proceso educativo en una edad de inicio de la adolescencia en la que el desarrollo de la personalidad tiene mayor riesgo, que se agravan si se tiene que usar el transporte escolar, como sucede en los centros del área metropolitana de Logroño y en La Rioja Baja con crecimiento demográfico.