Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 29 mayo 2012

Opinión

TRIBUNA

El autor reclama que el espíritu del Camino de Santiago cale en Logroño para conseguir una ciudad más cómoda y humanizada

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
S iempre que me preguntan si he realizado el Camino de Santiago contesto que cinco o seis veces por lo menos, y como normalmente se me quedan mirando con cara de sorpresa, a renglón seguido asevero, pero como un peregrino del siglo XXI, en coche.
Estoy seguro de que muchos de los peregrinos del siglo XIII o XIV, que iban un ratito a pie y otro andando es porque no tenían otro medio de locomoción, ya que los que podían, iban a caballo o en carro. Soy un convencido de los que creen que hay que mantener las tradiciones, pero adaptándolas 'suavemente' a los tiempos con los que deben convivir, pues sino, desaparecen o pasan a ser un mero folklore, perdiendo completamente el sentido por el que fueron creadas.
El Camino de Santiago es una tradición que se ha mantenido a través de los siglos, pero no siempre con la misma intensidad o devoción. Sin ir muy lejos, tan solo hace unas décadas, no más de tres o cuatro, cuando veíamos pasar a un peregrino por nuestra ciudad, nos parecía un bicho raro y más de uno lo asociábamos con un penitente. Enseguida pensábamos qué pecado tan nefando habría cometido aquel pobre hombre para tener que purgarlo con semejante penitencia. Otro cambio importante y positivo, ha sido la incorporaron de la mujer al peregrinaje, ya que también tan solo hace unas décadas se veían muy pocas en el Camino, por no decir ninguna. Es probable que algunas veces, el sentido místico del Camino se cambie por el lúdico, el cual siempre también existió, pues a su amparo no sólo se crearon iglesias y hospitales, sino que también floreció un próspero comercio en las ciudades por donde pasaba. De repente nos ha entrado a todos unas ganas de viajar locas y el camino por antonomasia, o sea el Camino de Santiago, no ha sido ajeno a esta moda.
En el último Año Jacobeo realice en el Claustro del Parlamento de La Rioja, ubicado en el antiguo convento de La Merced, una exposición sobre el Camino de Santiago en La Rioja. Anteriormente a ella y durante muchos fines de semana, saqué fotos, tomé apuntes, recopilé información sobre el mismo y vi pasar infinidad de peregrinos de todo género, edad y dignidad. Y la verdad es que no dejaba de asombrarme el espíritu de sacrificio de muchos de ellos; yo diría que de la mayoría.
Con algunos me paré a hablar y todos me hablaron del 'espíritu del Camino', de cómo el Camino influía o había influido en sus vidas; muchos eran 'reincidentes' y hacían hincapié en cómo el Camino era una vivencia interior y que de alguna forma había cambiado sus vidas. En todos los casos, positivamente. Estoy seguro que, de alguna manera, el peregrinaje por el Camino de Santiago nos devuelve a una dimensión mas humana.
El hombre fue creado para viajar a una velocidad de cuatro a seis kilómetros por hora y no a ciento ochenta, aunque sea montado en automóvil o en avión. Bueno, tengo muchos amigos del Club Maratón Rioja que hacen 42 kilómetros en unas tres horas escasas, o sea que corren a unos catorce kilómetros por hora o más; yo ya les digo que eso no tiene que ser nada bueno, pero no me hacen ni caso, en cuanto pueden se echan otra maratón para el cuerpo, son un poco 'bestias'. También creo que debemos tener casas de nuestra medida, o sea de una o dos alturas, cuya dimensión sería más acorde con nuestras proporciones que la de los rascacielos. Por eso me encanta el sur de Francia, con sus pueblos llenos de casitas bajas con jardín y sus calles peatonales, y no las ciudades dormitorio llenas de rascacielos que estamos construyendo en España. Ciudades donde puedas desplazarte andando o en bicicleta, un medio mecánico éste de la bicicleta, pero impulsado por energía humana.
A ver si, ya que el Camino de Santiago pasa por Logroño, se nos va pegando algo de su espíritu y conseguimos hacer una ciudad más humanizada, llena de parques, jardines, zonas peatonales y carriles-bici, todo ello comunicado por calles transitables, tanto para el peatón como para el conductor, que también tiene derecho a la vida. (El otro día me costó ir en coche desde mi casa al Espolón -una distancia de dos kilómetros-, veintitrés minutos, algo más de lo que me cuesta a paso ligero). Y donde aparcar un ratito el coche en el centro no cueste cinco o seis euros. Sí, ya se que es difícil conjugar todo esto con el 'ladrillazo' y demás zarandajas de la vida moderna y especulativa. Así que espero y deseo que nuestros mandatarios capitalinos se impliquen un poco en ello y aunque no lleguemos a igualarnos al sur de Francia, no lleguemos a parecernos al sur de Madrid.

Encuesta »
¿Cree que se debería cerrar el aeropuerto de Agoncillo?
No
Vocento
SarenetRSS