CULTURA
Gigante de hierro
Egocéntrico, maleducado, prepotente, chulo, mujeriego, devoto de la técnica y forrado de millones de dólares definen a Tony Stark (Robert Downey Jr.), poderoso magnate que abastece de armas sofisticadas y letales a todo ejército o facción militar que suelte la pasta. Este personaje carece de escrúpulos y su mala conciencia es merecedora de los adjetivos más abyectos.
Sin embargo, a todo 'cerdo' le llega su San Martín. Y a éste en particular, su arsenal de última generación se vuelve en su contra y tras una mala experiencia con un grupo de mercenarios de cartón piedra que por su feo aspecto sólo pueden ser villanos en una película de Hollywood, crea un parapeto de hierro que no sólo le salva la vida sino que se atreve a variar su punto de vista ideológico e industrial.
El dueño de
En los tiempos que corren, con polvorines bélicos señalados en los mapas, ayuda a aliviar la tensión, encontrarse con un filme evasivo, ligero y de entretenimiento, con una criatura como Tony Stark, quien además de destruir la réplica mejorada de su prototipo, tiene que echar al traste sucios complots ideados en las altas esferas gubernamentales que desoyen y no atienden las razonables posturas que el excéntrico personaje de Tony quiere impulsar. Sensaciones que dejan un grato resquicio de simpatía que el baqueteado actor Robert Downey Jr. transmite con sincera y honesta interpretación, estupendamente secundado por el excelente Jeff Bridges, en un papel de criminal, en su salsa, y de Gwyneth Paltrow.
Sin embargo, a todo 'cerdo' le llega su San Martín. Y a éste en particular, su arsenal de última generación se vuelve en su contra y tras una mala experiencia con un grupo de mercenarios de cartón piedra que por su feo aspecto sólo pueden ser villanos en una película de Hollywood, crea un parapeto de hierro que no sólo le salva la vida sino que se atreve a variar su punto de vista ideológico e industrial.
El dueño de
Iron man
es el dibujante Stan Lee, que hace un pequeño cameo en el filme saludando a Tony Stark a la entrada de una fiesta, que está viendo como sus héroes de cómic pasan a la pantalla grande cosechando, según los casos, buenas recaudaciones en taquilla. Verdad palpable que no hace otra cosa que justificar el apego e identificación de todo tipo de espectadores con estos súper hombres. A su favor juega el importante hecho que sea la productora Marvel quien se encargue de sus adaptaciones al cine En los tiempos que corren, con polvorines bélicos señalados en los mapas, ayuda a aliviar la tensión, encontrarse con un filme evasivo, ligero y de entretenimiento, con una criatura como Tony Stark, quien además de destruir la réplica mejorada de su prototipo, tiene que echar al traste sucios complots ideados en las altas esferas gubernamentales que desoyen y no atienden las razonables posturas que el excéntrico personaje de Tony quiere impulsar. Sensaciones que dejan un grato resquicio de simpatía que el baqueteado actor Robert Downey Jr. transmite con sincera y honesta interpretación, estupendamente secundado por el excelente Jeff Bridges, en un papel de criminal, en su salsa, y de Gwyneth Paltrow.












