SALUD
Recuperar el deseo
Un nuevo medicamento ayuda a mujeres con menopausia provocada a recuperar la apetencia sexual y a mejorar sus relaciones

Los doctores González Romero, Muñoz Martínez de Salinas y Echevarría. /J. RODRÍGUEZ
Miles de mujeres padecen cada año problemas de salud que derivan en la extirpación del útero, de los ovarios o de ambos. Este tipo de operaciones conlleva la provocación de una menopausia prematura, con sus consiguientes síntomas típicos: sofocos, fatiga, tristeza, sequedad vaginal... Además, el deseo sexual suele disminuir y muchas mujeres viven con angustia esta situación. Por fortuna, en los últimos meses se ha comercializado en España un medicamento, llamado Intrinsa, que aumenta los niveles de testosterona y ayuda a estas mujeres a recuperar el deseo. Los ginecólogos riojanos José Luis González Romero, Federico Muñoz Martínez de Salinas y José Manuel Echevarría Muñoz coinciden a la hora de valorar los buenos resultados que ofrece este medicamento: «Está a años luz de las alternativas anteriores», afirman.
El doctor Muñoz recuerda que el perfil de mujer al que está dirigido es, por ahora, muy concreto: «Son pacientes histerectomizadas (con el útero extirpado) y sin ovarios, que ya estén en tratamiento con las hormonas sustitutivas y que sean menores de 60 años». Aunque el uso de Intrinsa no está autorizado en mujeres que tengan problemas cardiovasculares, hipertensión, antecedentes o posibilidad de padecer cáncer de mama u otro tipo de cáncer dependiente de estrógenos. Por eso, los tres ginecólogos recomiendan consultar al profesional para que él elabore un estudio completo de la paciente.
Muñoz va más allá e indica, con cautela, que conforme avance el tiempo y se contrasten los resultados, «todo parece indicar que se podrá administrar en el futuro a más tipos de mujeres. Por ejemplo, en menopausias naturales o tal vez en mujeres con un bajo deseo sexual». Un hecho que ayudaría a muchas pacientes, puesto que, según el doctor González Romero, «las estadísticas dicen que el 30% de las mujeres europeas experimentan un bajo deseo sexual. Si se les ha extirpado útero y ovarios, la cifra sube al 50%».
Sin embargo, muchas mujeres no se atreven a verbalizar el problema y es el propio médico el que, en palabras de González Romero, «intuyendo el problema, amplía un poco más el cuestionario sobre la vida sexual de la paciente» para facilitar el diálogo en este sentido. Y el doctor Echevarría recuerdo que no siempre es fácil hablar de esta situación: «Son mujeres jóvenes que de golpe y porrazo ven su libido reducida y sus relaciones de pareja se ven afectadas», recuerda.
Ventajas e inconvenientes
Por lo que respecta al medicamento, existen unos leves efectos secundarios, aunque, según señala Echevarría, «no siempre se presentan y no siempre con la misma intensidad, puesto que la dosis de testosterona que suministran los parches, entre 100 y 300 miligramo, es semejante a la que generaban los ovarios antes de la operación». Así, entre las usuarias de Intrinsa puede aparecer acné, un aumento del vello corporal o una leve caída del cabello.
Aunque el doctor González asegura que «si la paciente no se encuentra a gusto puede interrumpirse el tratamiento en cualquier momento y los efectos secundarios desaparecerían», los estudios corroboran que la mayoría de las mujeres no interrumpen el tratamiento, puesto que las ventajas son mayores que los inconvenientes: el 80% de las encuestadas experimentó un aumento del deseo sexual, un aumento en el número de encuentros, y una mayor satisfacción y placer en cada uno de esos encuentros.
El doctor Muñoz recuerda que el perfil de mujer al que está dirigido es, por ahora, muy concreto: «Son pacientes histerectomizadas (con el útero extirpado) y sin ovarios, que ya estén en tratamiento con las hormonas sustitutivas y que sean menores de 60 años». Aunque el uso de Intrinsa no está autorizado en mujeres que tengan problemas cardiovasculares, hipertensión, antecedentes o posibilidad de padecer cáncer de mama u otro tipo de cáncer dependiente de estrógenos. Por eso, los tres ginecólogos recomiendan consultar al profesional para que él elabore un estudio completo de la paciente.
Muñoz va más allá e indica, con cautela, que conforme avance el tiempo y se contrasten los resultados, «todo parece indicar que se podrá administrar en el futuro a más tipos de mujeres. Por ejemplo, en menopausias naturales o tal vez en mujeres con un bajo deseo sexual». Un hecho que ayudaría a muchas pacientes, puesto que, según el doctor González Romero, «las estadísticas dicen que el 30% de las mujeres europeas experimentan un bajo deseo sexual. Si se les ha extirpado útero y ovarios, la cifra sube al 50%».
Sin embargo, muchas mujeres no se atreven a verbalizar el problema y es el propio médico el que, en palabras de González Romero, «intuyendo el problema, amplía un poco más el cuestionario sobre la vida sexual de la paciente» para facilitar el diálogo en este sentido. Y el doctor Echevarría recuerdo que no siempre es fácil hablar de esta situación: «Son mujeres jóvenes que de golpe y porrazo ven su libido reducida y sus relaciones de pareja se ven afectadas», recuerda.
Ventajas e inconvenientes
Por lo que respecta al medicamento, existen unos leves efectos secundarios, aunque, según señala Echevarría, «no siempre se presentan y no siempre con la misma intensidad, puesto que la dosis de testosterona que suministran los parches, entre 100 y 300 miligramo, es semejante a la que generaban los ovarios antes de la operación». Así, entre las usuarias de Intrinsa puede aparecer acné, un aumento del vello corporal o una leve caída del cabello.
Aunque el doctor González asegura que «si la paciente no se encuentra a gusto puede interrumpirse el tratamiento en cualquier momento y los efectos secundarios desaparecerían», los estudios corroboran que la mayoría de las mujeres no interrumpen el tratamiento, puesto que las ventajas son mayores que los inconvenientes: el 80% de las encuestadas experimentó un aumento del deseo sexual, un aumento en el número de encuentros, y una mayor satisfacción y placer en cada uno de esos encuentros.












