Hace un par de semanas, la opinión pública tuvo conocimiento de la denuncia interpuesta por los familiares de una adolescente de 13 años en Sabadell. Esta joven fue agredida física y psíquicamente por compañeras/os de clase por su orientación sexual y se ha visto obligada a cambiar de centro. Desgraciadamente hay otros casos con desenlaces aún más dramáticos, donde el adolescente ve como única vía de escape el suicidio.
Dejando cuestiones ideológicas o morales de lado, nuestros adolescentes se merecen una educación que ensalce su personalidad y que genere en ellos valores como libertad, diversidad, pluralidad y el respeto hacia los demás, independientemente de su sexo, raza, religión u orientación sexual.
Quizás esta educación tenga que ser a través de la asignatura Epc u otra similar, pero debemos de evitar que determinados sectores a través de su moralidad o ideología realicen comentarios continuos de xenofobia, machismo, homofobia, transfobia, etc...
Hace unos meses la CONCAPA en La Rioja, a través de Carmen Castells, hacía unas manifestaciones en contra de la asignatura Epc y promoviendo la objeción a esta asignatura, simplemente porque en los textos aparecen dos reseñas en las que hacen referencia a la existencia de diferentes identidades u orientaciones sexuales y porque hace referencia a la diversidad de las familias existentes, entre ellas la homoparental. Estos comentarios y actitudes son hechos homófobos, y todos los menores tienen el derecho a recibir una educación en la que se refuercen los valores familiares en los que se encuentran viviendo, independientemente del tipo de familia en la que esté, de la ideología o moralidad de sus profesores, progenitores o centros educativos, porque lo importante es el desarrollo como personas de estos menores.
La discriminación, sea cual sea su origen, no debe tener cabida en ninguna sociedad, por constituir una lacra que atenta contra la convivencia, contra el respeto a la diferencia, contra la diversidad y contra los Derechos Humanos. Y la única forma de acabar con ella es educar para la ciudadanía. Educar, de una vez por todas, contra el machismo, el racismo y, por supuesto, también contra la homofobia, transfobia y bifobia.








